Por: Hugo Sabogal

El vino, en más de una palabra

Platón, Víctor Hugo, Tomas Jefferson y Jorge Luis Borges, entre muchos otros personajes importantes de la historia, le han rendido tributo a este licor.

Si algo correrá como las aguas de un caudaloso río, en estos días de amor y amistad, serán las palabras y el vino. Amigos, esposos y amantes… todos, sin excepción, tendrán algo que decirse, y todos brindarán para decírselo mejor.

El vino ha sido ese fuego interno que aviva el corazón de los poetas; ha destrabado la lengua de los reservados; ha hecho perder el sonrojo, y nos ha hecho ver el pasado como un tiempo supremo, y el futuro, como un amante en espera.

Para celebrar este día de almas cercanas, he desempolvado citas, proverbios, reflexiones, poemas y dichos populares que ensalzan las virtudes del vino y elogian su papel de emisario de todo aquello que aún hay por decir.

“La amistad es como el vino: verde cuando joven, maduro con el paso de los abriles (…)”. Tomas Jefferson, agosto 17 de 1811. Jefferson (1743-1826) fue el tercer presidente constitucional de Estados Unidos y el principal artífice de la Declaración de Independencia (1776). Además de político y pensador, fue un destacado horticultor, arqueólogo, arquitecto, músico, paleontólogo, inventor y amante del vino.

“Donde no hay vino, tampoco hay amor”. Eurípides (480 a.C.-406 a.C.) fue un destacado dramaturgo griego, amigo de Sócrates y dueño de una de las principales bibliotecas de Grecia. Fue antor, entre otras obras, de Electra, Orestes, y El cíclope.

“En el vino está la verdad”. Proverbio citado por Platón en El Banquete. Platón (c. 427 a.C./428 a.C. – 347 a.C.) es el eslabón entre el pensamiento antiguo y el occidental. Sus obras más trascendentales son La República, Fedro y Los Diálogos.

“Bebe vino y duerme bien. Duerme y no pecarás. Evita el pecado y te salvarás, ergo, bebe vino y te salvarás”. Proverbio medieval alemán.

“Con pan y vino se anda el camino”. Viejo proverbio español.

“Dios sólo hizo el agua, pero el hombre hizo el vino”. Víctor Hugo (1802-1885). El prolífico escritor, dramaturgo, poeta y pensador Víctor-Marie Hugo (su nombre completo) fue el principal exponente de la escuela romántica francesa y autor de célebres obras como Cromwell, Las orientales, El último día de un condenado, Lucrecia Borgia, Literatura y filosofía mezcladas, Las contemplaciones, La leyenda de los siglos, entre otras.

“El vino es poesía embotellada”. Robert Louis Stevenson. Stevenson (1850-1894) fue un destacado escritor escocés de historias fantásticas como La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde.

Pero además de provocar reflexiones y pensamientos sociológicos y filosóficos, el vino también ha inspirado a artistas y escritores, entre ellos a algunas de las figuras más representativas de la literatura latinoamericana, como, por ejemplo, Nicanor Parra, de Chile, y Jorge Luis Borges, de Argentina. Las coplas de Nicanor Parra, cargadas de aroma y sabor a huerta, o sea, de regreso a la raíz y a la esencia, dicen:

(…) Si me dieran a elegir
Entre diamantes y perlas
Yo elegiría un racimo
De uvas blancas y negras.
El ciego con una copa
Ve chispas y ve centellas
Y el cojo de nacimiento
Se pone a bailar la cueca.
El vino cuando se bebe
Con inspiración sincera
Sólo puede compararse
Al beso de una doncella.
Por todo lo cual levanto
Mi copa al sol de la noche
Y bebo el vino sagrado
Que hermana los corazones.

Coplas del vino, Nicanor Parra (1914). Su obra ha tenido enorme influencia en el resto de la literatura latinoamericana.

No menos profunda es la obra del argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), cuentista, ensayista y poeta, cuyas obras Historia universal de la infamia, Funes el memorioso, Ficciones y El Aleph transformaron la narrativa continental.

“¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa conjunción de los astros, en qué secreto día que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa y singular idea de inventar la alegría? Con otoños de oro la inventaron. El vino fluye rojo a lo largo de las generaciones como el río del tiempo y en el arduo camino nos prodiga su música, su fuego y sus leones. En la noche del júbilo o en la jornada adversa exalta la alegría o mitiga el espanto y el ditirambo nuevo que este día le canto otrora lo cantaron el árabe y el persa. Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia como si ésta ya fuera ceniza en la memoria”. Soneto del vino, Jorge Luis Borges.

 

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