Por: Cecilia Orozco Tascón

El visitante ilustre del uribismo

“Lo felicito y éxitos. Usted es un ejemplo”: Álvaro Uribe elogió así al venezolano Lorent Saleh, cuyo nombre completo es Lorent Enrique Gómez Saleh (GS). A este le deben parecer más presentables su primer nombre y segundo apellido, pues borró el segundo nombre y el apellido paterno de su corta, pero muy agitada vida. Gómez Saleh o Saleh, como él prefiere, también habló, emocionado, en el encuentro que tuvo con el senador hace unos días: “Gracias (por) encontrarme de nuevo con usted. Es todo un acto especial, mágico, estar de nuevo firme y de frente (a usted)”. Estas palabras, un tanto extrañas y sin aparente coherencia, adquieren, sin embargo, otra dimensión una vez se reexaminan los videos de hace cinco o seis años, cuando él permanecía en este país, primero con visa de estudiante y, después, de manera ilegal, puesto que excedió el tiempo estipulado en el documento de extranjería y no adelantó trámites para regularizar su situación.

Resulta que este visitante ilustre de Uribe, presentado ante la prensa por el canciller Holmes Trujillo como lo haría con un embajador de la ONU o, mejor, como si fuera el líder histórico de la desobediencia civil no violenta, Ghandi, y quien fuera recibido por la vicepresidenta de la República y por no pocos alborozados miembros de la bancada uribista en el Congreso, tiene un pasado que en muchos países, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea, lo calificarían de terrorista, con todo lo que esta denominación implica en materia de derechos a la libertad y movilidad internacional, entre otros. Claramente, hay que decir que GS fue víctima de vejámenes de la dictadura. No se puede eludir, tampoco, la mención a la situación de prisión sin juicio que soportó este hombre durante cuatro años bajo el régimen de Maduro, por lo cual, entre otras razones, se le concedieron premios —desinformados— de derechos humanos. Pero su tragedia no puede ocultar sus actos de manifiesta violencia con amenazas explícitas de ejecutar ataques armados y de “volar y quemar discotecas y licorerías” en ciudades venezolanas.

Una de las videoconversaciones de GS desde Colombia con un interlocutor ubicado en Venezuela (digna de toda credibilidad por cuanto quien ahí aparece, con voz y figura propios, es el exestudiante) es tan explícita, que serviría como auto cabeza de proceso en cualquier tribunal del mundo (ver video). Extracto algunas de sus afirmaciones:

“Hay un uniforme para la frontera. Uniformes urbanos son, el saco militar, como el de la Armada, con un escudo… En el de la frontera está… (hace gesto de comillas con los dedos de ambas manos)… lo humanitario: el chaleco humanitario internacional (repite gesto de comillas)… Estamos trabajando el tema de los símbolos, de las doctrinas... Si Carlos Castaño hubiese podido meterle doctrina a esa vaina, güevón, coño, hubiera sido una vaina arrecha”; “¿Tú viste el pe’o (pedo) que anunció Uribe? Un día salió Uribe, sacó las fotos de una gente con (pancartas) ‘Santos y Maduro, socialismo seguro’, en Cúcuta, en un mitin que dio Santos (en campaña presidencial de 2014); Uribe sacó, marico, las fotos, marico… esa vaina le hizo mella al tipo (Santos) y fue una mariquera… (en) que ganamos $500.000 pesos… Yo creo que ni siquiera se invertirían en esa jugada $100.000, marico, $100.000 putos pesos, marico, y logramos, güevón, noticia nacional (riéndose)”. (Con susurros): “Hermano, yo tengo francotiradores de primera línea, puros francotiradores… mira, este pana es de Fuerzas Especiales. Es quien coordina mi seguridad aquí en Colombia. Marico, nosotros aquí tenemos, güevón, francotiradores. Tenemos todo. Es que el pe’o en Venezuela, ¿cómo lo prendemos si no tenemos al gobierno de Colo…?”. “Nosotros tenemos aquí… eh, instructores (susurros) explosivistas, los mejores explosivistas a disposición… un francotirador con $10.000 dólares, ponemos un buen francotirador ahí, en Caracas”. “Esta es gente anticomunista, güevón, mercenarios, marico… ¿Qué pasa, güevón? Que aquí hay mucha gente que lo único que sabe es de guerra, güevón”. Habla el interlocutor de GS: “Mira, ¿y no has podido verte con Uribe?”. GS: “No, porque estoy metido en la zona… yo quería salir para Bucaramanga… (ahí) me reunía con militares y con gente allá… luego seguía a Bogotá para recoger fondos y reunirme con los senadores y bueno… para ejercer presión y reunirme con Uribe”. “Ese es un psicópata de ultraderecha”. Interlocutor: “Pero, ¿eso es público, que trabajas con Uribe o no?”. GS: “Ah, no, pues claro, güevón: ¡total!”.

Preguntas al azar: ¿Quién le pagó a GS $500.000 pesos por sabotear un mitin de Santos? ¿Por qué GS, dirigiéndose a Uribe, le dice: “De nuevo firme, de frente (a usted)”? ¿Qué habría hecho Estados Unidos si pilla un video de una persona de nombre árabe, en que ésta pronunciara una sola de las afirmaciones de GS en dicha grabación? No lo habría deportado, como hizo Colombia, en 2014; lo habría puesto preso y sometido a larga condena por terrorismo. ¿Qué ha hecho el gobierno Duque y su jefe, Álvaro Uribe, en 2019? Con la aprobación de Trump y por gusto propio, recibirlo como si fuera Mahatma Ghandi.

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2019-02-20T00:00:55-05:00

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2019-02-20T00:15:01-05:00

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