Por: Adolfo Meisel Roca

El voto Caribe y la leyenda de los tres sabios sufí

LA MASIVA VOTACIÓN QUE SE REGISTRÓ en los ocho departamentos del Caribe colombiano a favor de la creación de la región sobrepasó los cálculos más optimistas.

El día antes de la votación el gobernador Eduardo Verano de la Rosa, uno de los principales promotores de la iniciativa de la consulta Caribe, calculaba que se obtendrían más del millón de votos. El conteo del voto Caribe fue especialmente lento y a la fecha sólo se han escrutado el 37,7% de las mesas. Sin embargo, la Registraduría reportó en su boletín numero 38 del 15 de marzo que en las 6.148 mesas donde se había hecho ya el conteo de la consulta Caribe se depositaron 961.216 papeletas. Como muchas de las mesas que faltan son de los municipios más pequeños, no se puede hacer una proyección lineal para calcular el resultado total. Sin embargo, aún teniendo en cuenta lo anterior, los votos por la región Caribe deben estar, cómodamente, por encima de los dos millones. Es decir, un triunfo arrollador, pues se trata de la mayoría absoluta de los habitantes de la región que participaron en la votación del domingo pasado. Eso es claro. Lo que no es tan claro es qué significa el triunfo del sí caribe.

Por los comentarios que he escuchado, pienso que se están generando muchas interpretaciones parciales sobre lo que implica el triunfo innegable de la papeleta Caribe. Esto me recuerda mucho a la leyenda sufí sobre los sabios y el elefante. En un lugar de Persia cuyo nombre ya no se recuerda apareció un animal que nadie había visto antes. Se trataba de un elefante. Para determinar qué era, llamaron a los tres sabios del pueblo, que eran todos ciegos. El primero tocó la cola y dijo que no era un animal sino una cabuya. El segundo tocó una pierna y dijo que era un árbol. El tercero tocó un lado y dijo que era una pared.

En estos pocos días después de las elecciones, y aún sin conocer el resultado final, se están citando en muchos lugares de la Costa reuniones para “concertar” el proyecto de ley orgánica de ordenamiento territorial (LOOT) que se quiere llevar al Congreso. Se respira un indudable triunfalismo por parte de algunos sectores que interpretan el sí como una eliminación casi mágica de los escollos que por dos décadas han evitado la promulgación de la LOOT. Primero que todo, está el desinterés de otras regiones por el tema. Lo segundo es que en la Constitución de 1991 no quedaron definidos los recursos para la regiones, ni sus funciones, razón por la que podría haber duplicidad con otros niveles del Estado.

Considero que lo más importante de lo sucedido el domingo 14 de marzo fue la enorme expresión colectiva de los costeños a favor de su región (que existe ya sin necesidad de un aparato burocrático). Muchos votamos por eso la papeleta y porque estamos convencidos de que nuestro Caribe merece una mejor suerte en lo económico, en lo social y en el manejo del estado central. Algunos piensan que muchos de esos objetivos se van a lograr por medio del poder de negociación con el centro que nos daría la existencia de la región como ente territorial. Siempre he pensado que la estrategia paisa es mucho más efectiva: no negociar con el gobierno central, llegar a él. Les ha resultado muy rentable. Es por eso que han abandonado su vieja consigna regionalista de Antioquia Federal. Ojalá usemos la evidente unidad que se reflejó en la papeleta Caribe, para lograr influir de manera decisiva en el próximo gobierno y que el rezago de la Costa Caribe sea un tema central del próximo plan de desarrollo.

 

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