Por: Cartas de los lectores

El voto de la rebeldía

El exsenador conservador Ubeimar Delgado Blandón fue elegido nuevo gobernador del Valle con los votos de apenas el 8% del potencial electoral del departamento y en medio de una abstención histórica del 80%.

La escogencia del veterano político les facilita a los grupos de poder tradicionales y oligopólicos del Valle del Cauca recuperar el bastión perdido durante dos períodos seguidos con Juan Carlos Abadía y Héctor Fabio Useche, portavoces de la clase política emergente, pero lo deja en una crítica situación de ilegitimidad, al contar con un respaldo electoral exiguo en términos porcentuales.

De 3’139.172 personas habilitadas para votar, sólo sufragaron por Delgado 262.496, de una votación total de apenas 609.296 papeletas.

Se dirá que son elecciones atípicas y que por serlo no existe predisposición de la ciudadanía para ir a las urnas. Sin embargo, el desplome de la participación fue de más del 30% en comparación con los comicios de octubre de 2011, cuando votó el 51% del censo electoral.

Contrasta este resultado fáctico con la respuesta de la población rebelde que expresó su repudio al régimen de corrupción en la región con el voto en blanco, el cual, a pesar de la abstención, duplicó su participación porcentual y pasó del 11% en los comicios del 30 de octubre de 2011 al 22,58% este 1° de julio, con 132.906 votos.

Lo anterior demuestra que el voto en blanco fue una postura consciente de protesta de la comunidad vallecaucana y de rechazo al estado de corrupción instaurado por la clase dirigente bicéfala en la Gobernación.

La importancia política del voto en blanco en Cali y el Valle no podrá ser desconocida en lo sucesivo por los políticos tradicionales y tampoco por los sectores de izquierda que no lo acompañaron y que, por el contrario, lo situaron de manera equivocada como uno de sus principales adversarios en esta contienda.

El voto en blanco fue una reacción poblacional heterogénea que no le pertenece a nadie en específico, pues contó con centenares de impulsores espontáneos y con promotores desde la intelectualidad, el periodismo independiente y organizaciones sociales y políticas.

¿Qué sigue ahora? No hay duda de que los problemas que enfrenta el Valle no se limitan a la falta de ética pública en la administración departamental, pero ésta gravita en casi todos ellos. Así que la lucha por transparencia real será el primer foco que deberán encender quienes pugnaron porque el 1° de julio se iniciara un cambio radical.

Los partidarios del voto en blanco, acompañados de la oposición política, tienen el deber de ejercer veeduría sobre el desarrollo del gobierno de Delgado, de exigir decencia en el Palacio de San Francisco y de propugnar por correctivos básicos a la crisis fiscal y social de la región.

Luis Alfonso Mena S. Cali.

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