En vivo: concierto en homenaje a Luis Carlos Galán Sarmiento en Bogotá

hace 2 horas
Por: Ramiro Bejarano Guzmán

El Zuluagate

Era inevitable, aun si Óscar Iván Zuluaga (OIZ) hubiese sido elegido presidente, que él, su hijo y Luis Alfonso Hoyos fueran a ser llamados a rendir explicaciones en la Fiscalía sobre ese tenebroso episodio que los vincula con el hacker Sepúlveda y el supuesto espionaje de la pasada campaña electoral.

Lo que sorprende es la reacción tan airada de los correligionarios del Centro Democrático y hasta de Jaime Granados, el retador defensor del excandidato presidencial, quien irresponsablemente no descartó la posibilidad de que su distinguido cliente tome las de Villadiego y se vaya del país, como lo pregona la doctrina uribista.

Todos los detalles de este tenebroso episodio siguen sin explicación, porque OIZ siempre ha sostenido que su campaña presidencial fue infiltrada por el hacker y que fue víctima, no victimario. Esa es una hipótesis, por supuesto, y a su demostración deben esforzarse OIZ y los suyos, pero a lo que sí no tienen derecho alguno es a sostener que por el simple hecho de ser llamados a un interrogatorio que estaba más que anunciado, hoy sean perseguidos políticos del Gobierno y la Fiscalía y, además, los Leopoldos López de Colombia.

El país no ha olvidado las imágenes que registraron a Luis Alfonso Hoyos ingresando con el hacker Sepúlveda al canal RCN, para atender una cita con el director del noticiero, con el fin de entregarle información que amenazaba el proceso de paz. Hoyos minimizó el asunto y su participación alegando que simplemente fue puente para entregar datos de interés general. Ese fue el comienzo; luego el fogoso joven hijo de OIZ concedió una rueda de prensa para anunciar la existencia de un supuesto montaje con un video que enredaba la campaña de su progenitor, lo que tuvo sabor de coartada, porque fue evidente que pareció que en las toldas uribistas ya sabían lo que se les venía con el escándalo de Andrómeda y la captura del hacker Sepúlveda. Posteriormente, estupefactos vimos un video en el que OIZ dialogaba plácidamente y en ambiente de confianza con el hacker sobre temas neurálgicos, por decir lo menos.

Óscar Iván ha tenido el cuidado de eludir siempre la respuesta sobre si es él quien aparece en el video de marras. Le habría bastado responder de una vez por todas que no, o admitirlo y dar las explicaciones, pero no, prefirió la ambigüedad y el camino de desprestigiar esa evidencia. En efecto, sus voceros descalificaron el video dizque porque había sido editado, para lo cual esgrimieron un dictamen supuestamente rendido en el extranjero, que obviamente no tuvo en cuenta que sus análisis no se hicieron sobre el original. Fue tan clara la estrategia de querer pasar agachado que hasta en uno de los debates televisados, a la pregunta de Juan Manuel Santos sobre si era él quien aparecía en el video, OIZ, delante de la Nación, desperdició la oportunidad de aclarar lo que al menos políticamente está en la obligación de hacer.

¿Pretendía, acaso, el Centro Democrático que estando detenido un hacker que trabajó para ellos y hoy los incrimina, y teniendo establecidos los pagos hechos desde la campaña a su hermano, no fueran llamados ni siquiera a declarar? Si eso jurídicamente es imposible, éticamente es insostenible. El Centro Democrático aspira a desviar la opinión repitiendo el equívoco de los editorialistas que censuran al fiscal Montealegre por anunciar en medios el llamado a interrogatorio de OIZ, como si la naturaleza garantista del sistema penal acusatorio no fuese precisamente la de ser público, en oposición al anterior, que era reservado.

Si el uribismo quiere alzarse contra las persecuciones políticas que empiece por la Procuraduría, donde ellos además de inmunes son amos y señores. El absolvedor Ordóñez protege a sus amigos, pero cuando se trata de un asunto en el que de una u otra manera esté vinculado uno de sus críticos o quien no comulgue con su intolerante fe o con su militancia laureanista, entonces se desata la más feroz persecución en su contra. Lo digo por experiencia propia y con conocimiento de causa. 

Adenda. Balacera en la sede de la Dirección de la Policía y otros agentes robándose las armas. ¡Qué lujo!

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2015-01-24T11:52:34-05:00

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2015-01-24T21:16:26-05:00

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