Por: Rodrigo Uprimny

Elección presidencial: por una agenda de debates nacionales

LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL NO DEbe ser sólo la selección del gobernante; debería ser también un espacio para la deliberación pública de los asuntos colectivos pues esto vigoriza la democracia y posibilita una sociedad más justa.

En plena campaña presidencial, vale la pena intentar hacer un listado de los principales problemas nacionales, el cual podría convertirse en una especie de agenda de discusión pública ciudadana, que llevara a los candidatos a pronunciarse específicamente sobre esos temas. Para contribuir a esa tarea, propongo mi listado de los cinco problemas que deberían tener una atención prioritaria en este debate presidencial.

Primero, el tema de Derechos Humanos y víctimas: todas las víctimas de crímenes atroces, como secuestros, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales o violencia sexual, deben ser reparadas. Las víctimas del desplazamiento forzado ameritan una atención especial pues son hoy las más vulnerables entre los vulnerables: el 97% vive en la pobreza y 80% en la indigencia. ¿Qué piensa entonces hacer el nuevo presidente para prevenir nuevos atentados a la dignidad humana y para reparar a todas las víctimas sin discriminación?

Segundo, la promoción del pluralismo y la diversidad. Desde la Constitución de 1991 ha habido avances importantes en este campo, como el reconocimiento de los derechos de las parejas del mismo sexo o los esfuerzos por superar la discriminación racial y de género. Pero persisten aún formas agudas de discriminación contra las mujeres y las minorías étnicas; existe además una reacción moralista negativa contra ciertos avances. ¿Cuál será entonces la estrategia para combatir esas discriminaciones y promover el pluralismo?

Tercero, a nivel económico, los problemas de empleo y desigualdad. Colombia, con un coeficiente de Gini de 0,59, es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. Además tiene tasas de desempleo y de informalidad más altas que el resto de América Latina. Hemos tenido entonces un crecimiento sin empleo y sin igualdad. ¿Qué medidas concretas se tomarán para lograr un desarrollo incluyente, que promueva el trabajo digno y reduzca la desigualdad?

Cuarto, la defensa del Estado de derecho. Las elecciones de Congreso mostraron que los riesgos de captura del Estado por organizaciones criminales son altos. Además la independencia judicial y los equilibrios y contrapesos institucionales se debilitaron como consecuencia de la reelección presidencial y de los ataques del actual gobierno a los jueces. ¿Qué piensa hacer el nuevo presidente para fortalecer el Estado de derecho?

Finalmente, pero no por ello menos importante, la agenda de seguridad. El conflicto armado continúa y sigue causando víctimas y destrozos. El narcotráfico sigue vivo pues las estrategias represivas, a pesar de que han permitido desarticular periódicamente nuevos carteles, no han logrado reducir significativamente el comercio de drogas ilícitas. ¿Persistirá el nuevo gobierno en esas estrategias represivas o tendrá la iniciativa de acercarse a nuevas políticas, como las de reducción del daño y descriminalización?

No pretendo obviamente resumir en este listado todos los graves problemas de la sociedad colombiana. Quedan por fuera otros muy importantes, como la precariedad del goce de los derechos sociales, el tema ambiental o la reforma judicial. Tengo igualmente claro que muchas diferencias dependen de qué prioridad se confiere al enfrentamiento de esos asuntos. Pero lo importante es intentar construir colectivamente una agenda ciudadana de debate público que cualifique esta campaña presidencial. Propongan entonces ustedes su lista y sus prioridades.

* Director del Centro de Estudios DeJuSticia (www.dejusticia.org) y profesor de la Universidad Nacional de Colombia

 

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