Por: Cartas de los lectores

Elecciones en Cartagena

Una idea para el alcalde que resulte electo en Cartagena, con el fin de lograr vida de mejor calidad para muchísimas familias y tener una mejor ciudad:

Refundar parques y zonas verdes desaparecidas con las liquidadas EE.PP.DD. hace 20 o más años. Recursos: a) deducir este mantenimiento a empresas contratistas del aseo, b) eliminar burocracia innecesaria y millonarias asesorías inservibles, c) de la sobretasa del medio ambiente… Resultado: generación de empleo e ingreso decente para cientos de ciudadanos de estratos bajos, de mototaxistas y miles de habitantes de la calle ya regenerados por el Distrito de Cartagena. El Sena los formaría.

La misión es tener parques y zonas verdes agradables, con arbustos, árboles, plantas, jardines. En la actualidad Cartagena es de parques y zonas públicas sucias, peladeros, basureros y escombreras disponibles para carretilleros y carro muleros, con pocas excepciones como Fortaleza Castillo San Felipe, peatonal Bocagrande, Sociedad Portuaria… Los árboles mueren, están sin mantenimiento, cargados de plagas y parásitos bajo el cuidado y responsabilidad de nadie.

Jaime Serrano Gómez. Barranquilla.

Dimayor

Si algo ha caracterizado a El Espectador, y lo ha pagado con sangre, es no tener pelos en la lengua, llamar las cosas por su nombre. El editorial sobre la Dimayor y su falta de poder moral para sancionar a Wílder Medina lo debe estar leyendo Guillermo Cano con una sonrisa de satisfacción en los labios, pensando que su sacrificio no fue totalmente en vano.

Juan Maal. Barranquilla.

Capulina

Murió otro mexicano grande a los 85 años en Ciudad de México, Gaspar Henaine Pérez, ‘Capulina’. Hijo de un inmigrante libanés, pasó a la historia por formar pareja escénica con Marco Antonio Campos, ‘Viruta’. Juntos hicieron gala de humor blanco e ingenuo en los años cincuenta y sesenta, no sólo en su país sino en Latinoamérica. ‘Capulina’ incursionó también en la música y en el cine. Ojalá haga las paces con ‘Viruta’ —de quien se separó en malos términos en la década de los sesenta—, allá en el plano mayor, para bien de los dos, y se rían como nuevos niños de lo que se perdieron aquí en la tierra como adultos.

Helena Manrique. Bogotá.

 

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