Por: Danilo Arbilla

Elecciones libres, según dicen

"Antes eran los generales, ahora son los izquierdistas". Esta fue la leyenda que estampó la revista brasileña Veja al pie de la foto de la primera plana de El Nacional de Caracas del 18 de agosto, censurada por Hugo Chávez.

De un saque el comandante acabó con el  tema de la violencia en un país donde el número  de homicidios anuales triplica el número de asesinados en México y cuadriplica  el de civiles muertos en similares circunstancias en Irak.

Si las comparaciones se realizan respecto a Caracas y otras capitales como Bogotá y San Pablo, las diferencias asombran aún más, porque la media de asesinatos  por año cada 100 mil habitantes en la capital venezolana es diez veces mayor que en la de Colombia y casi 15 veces más que en SP. Y por si fuera poco menos del 10 por ciento de esos asesinatos  han sido resueltos por las autoridades venezolanas.

Chávez  atribuye la violencia y la inseguridad a la pobreza heredada " del neoliberalismo y el imperialismo", pero durante su ya largo período de gobierno se duplicó la violencia,  crecieron los ingresos por petróleo y la pobreza no decreció. Eso la gente lo ve y el próximo 26 de setiembre hay elecciones legislativas y eso es lo que realmente le preocupa al presidente. De ahí la censura de prensa. No se informa más  sobre la violencia y chau. Se terminó con la inseguridad ciudadana.

Y como decía Veja: igual que los generales. Igual que Stroessner, que Somoza, que Trujillo. Estos también hacían elecciones. Y las ganaban siempre. El problema es que con una censura de prensa tan flagrante,  se les hace difícil a sus mayores avales, especialmente  a Lula, a Miguel Ángel Moratinos, entusiasta portavoz del gobierno y empresariado de España y a José Miguel Insulza de la OEA, salir a decir que es el presidente más democrático de América Latina, porque ha sido el que ganó más elecciones "libres". En fin, no es que no lo vayan a apoyar, porque  como dice Celso Amorín, el Canciller de Lula, negocios son negocios y no es cuestión de estar manejando siempre públicamente este asunto de los DDHH. Y en eso los brasileños  son coherentes, no revisan todo lo que pasó adentro cuando la dictadura militar, porque se van a meter con lo que pasa afuera, sobre todo si no les conviene para sus negocios.

Se ve que Chávez entendió y dio marcha atrás – que en eso de recular, también es experto. Analizó entonces todas las posibilidades sustitutivas ya usadas: listas de funcionarios, amenazas, proscripciones, prebendas, uso desmedidos de bienes y recursos del estado, declararle la guerra a EE.UU., o a algún vecino, descubrir un complot contra su vida, etc.,. Una lista de abusos y mecanismos, todos antidemocráticos que cualquier observador distraído y amigo – de los que sobran – y más de una organización va  a respaldar. Quizás la OEA, y sin duda la UNASUR, con Néstor Kirchner a la cabeza, quien para ello está dispuesto incluso a  hacer una breve pausa en su esfuerzo por adueñarse de la televisión ,la prensa, la producción del papel ,el fútbol, el índice de los precios y la temperatura en su país.

Y ya  Chávez se lanzó y tal cual lo previsto "movilizó a funcionarios públicos, utilizó recursos de organismos del Estado y contó con una cobertura ilimitada de los medios de comunicación oficiales para la caravana que marcó el inicio de su campaña”, según denunció la oposición a las autoridades electorales, hecho que pudo ser comprobado por cualquier observador no comprometido. Pero esos son minucias, seguramente desde aquí al 26 habrá peores  y no va a pasar nada y los amigos y "observadores" avalarán. Antes, en las democracias liberales, a ese tipo de cosas se le llamaba "fraude", y "abusos de poder", ahora en la era progresista, se les llama "elecciones libres".

 

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