Por: Saúl Pineda Hoyos

Elecciones: más allá de las convenciones

Varios hechos fueron visibles en la contienda electoral que concluyó el pasado domingo. Las prácticas clientelistas y la intimidación de los actores ilegales, además de las campañas de “rumor negro”, siguieron haciendo de las suyas a lo largo y ancho de la geografía nacional. También lo fue el hecho de que los votos del expresidente Uribe no son endosables.

Pero más allá de estas realidades, que hoy en Colombia resultan infortunadamente convencionales, el balance en algunas regiones del país es alentador, porque podría dar paso a estilos y formas de gobierno que propiciarían la cooperación entre múltiples actores locales alrededor de las tareas del desarrollo.

Los casos de Bogotá y Antioquia son emblemáticos, aunque no son los únicos. El discurso de Gustavo Petro en Bogotá, al autoproclamarse hijo de la Constitución del 91 y apostar por la convergencia en la diversidad, ha dado señales claras de un estilo dialogante. Además de ofrecer certezas en la recuperación de la transparencia, hizo un llamado al trabajo conjunto de los actores políticos, económicos y sociales alrededor de las metas de la sociedad del conocimiento. Es un buen momento para que el sector privado capitalino acoja esta invitación, aunque sus preferencias electorales hayan transitado hasta el domingo por opciones diferentes. La llegada de Álvaro Cruz a la Gobernación de Cundinamarca representa otra oportunidad para fortalecer las alianzas en el conjunto de la Región Capital, con el fin de darle un mayor alcance a la tarea de la integración regional.

Los resultados de Antioquia son auspiciosos. El amplio triunfo de Sergio Fajardo le ofrece una gran base social a su proyecto de liderar un departamento más educado, más incluyente y competitivo. Aníbal Gaviria, desde la Alcaldía de Medellín, será un aliado inmejorable para proyectar al país una nueva manera de hacer política. El desafío de los dos mandatarios electos, que cuentan además con una gran receptividad en el sector empresarial antioqueño, es el de adelantar los grandes proyectos regionales sin perder de vista su aporte a la integración nacional. Es además la mejor manera de comprometer al gobierno central en su puesta en marcha.

Era mucho lo que estaba en juego en Antioquia y en Bogotá, dos regiones llamadas a jugar un papel protagónico en el nuevo diálogo que la agenda legislativa nacional ha instaurado con los territorios. Creo que hay razones para el optimismo.

* Director Cepec Universidad del Rosario.

 

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