Por: Luis Carvajal Basto

Elecciones pasionales

Faltan solo 11 meses para las presidenciales y nueve para unas de Congreso que definirán, en buena parte, el próximo Gobierno. Mientras el uribismo da pasos para ganar en primera vuelta, su mejor posibilidad, los “amigos de la paz” aparecen fragmentados y no se observan perspectivas de unidad antes de la segunda vuelta.

¿Será la paz el referente electoral? De hecho, lo es. Pero los candidatos del centro a la izquierda deben tener muy claro que, si bien funciona como argumento de crítica, será difícil convocar mayorías solamente invocando el cumplimiento de lo firmado. Ese discurso está fundamentado en razones que, por estos días en que emociones y sentimientos priman a nivel electoral, no van a poner presidente. Así será la campaña, lamentablemente, y ese es el escenario en que las partes juegan y jugarán. No valen excusas. Cabe recordar el argumento con que ganó el No en el plebiscito (Ver aquí) en que se ratificó el poder de la “indignación” sobre razones o ideas.

Paradójicamente, una coalición que logre integrar sectores con influencia parlamentaria, decisiva también en estas presidenciales, léase el liberalismo, la U y el conservatismo, digamos, oficial, que han respaldado al presidente Santos, aunados a los independientes y la izquierda, convocando a sectores urbanos en que prima la opinión, no tendría dificultad para ganar, cosa que solo puede ocurrir en segunda vuelta. Esa coalición tendría los votos pero no tiene candidato.

Una situación compleja atraviesa el ex vice presidente Vargas Lleras, quien también depende de su capacidad para construir una alianza: en un escenario fragmentado, los votos de su partido no le alcanzan para pasar a segunda vuelta y lo sabe. Por eso salió al paso de declaraciones del doctor Vélez, hoy director de Cambio Radical, al ofrecerle su aval. Contrario a lo que le ocurre a los partidos de la coalición, quiere ser presidente pero no tiene los votos. Para el uribismo no es confiable ni para los barones del liberalismo y la U. “Coquetea” con el joven Simón Gaviria a ver si se le mide a la Vicepresidencia. Esa “esperanza” es su única salida.

Si las elecciones fueran hoy la coalición de “críticos” de los acuerdos de paz, que se ha inaugurado entre un expresidente Pastrana con ganas de “resucitar” y el inoxidable Álvaro Uribe, tendría sus mejores posibilidades de ganar. Apunta a consolidar sectores de opinión del conservatismo, independientemente del rumbo hacia donde se orienten los congresistas de ese partido, pero con una clara intención de “seducirlos”. Aunque el expresidente Pastrana no tenga votos, Uribe sabe que sus posibilidades más reales están en lograr una coalición que, a diferencia de sus contradictores, logre unificar esos sectores en primera vuelta. Pastrana es la carnada para atraer a los congresistas conservadores.

No será sencillo, para la coalición de críticos de la paz o cualquiera, lograr los siete millones y medio de votos que se necesitarán para ganar en primera vuelta, una cifra similar a la que alcanzaron casi las mismas alianzas en 2014, pero en la segunda, y muy por encima de la que lograron en el plebiscito. El escenario más realista y probable indica que el nuevo presidente se elegirá en segunda vuelta y necesitará ocho y medio millones de votos.

De acuerdo a las tendencias globales la campaña transcurre siguiendo “reglas” no regladas con una notable influencia de las redes sociales en las que se presenta cualquier cosa como si fuera “verdad”, con un altísimo grado de sofisticación y precisión. El conocimiento cada vez mayor del elector y su proceso de percepción lo convierte en  blanco predecible para robots que “disparan” a discreción. Mientras las autoridades electorales y las misiones que se ocupan del tema hacen seguimiento a delitos electorales “tradicionales”, como la compra y el trasteo de votos, estas nuevas formas de fraude no han merecido ningún control en la legislación.

Con lo que se ve hoy, a falta de suficiente información por parte de una ciudadanía “apasionada” que en su gran mayoría no atiende razones, elegiremos el próximo Presidente a las carreras. Y las elecciones están a la vuelta de la esquina.

@herejesyluis

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carvajal Basto

Duque: viaje de 100 días hacia el centro

La corrupción, sin IVA

¿Por qué ganó Bolsonaro?

Los Increíbles