Por: Arlene B. Tickner

Elecciones y política exterior en Estados Unidos

El triunfo de Barack Obama como candidato del partido demócrata obliga a reflexionar sobre las implicaciones de las elecciones presidenciales de noviembre para la política exterior de Estados Unidos y sus relaciones con nuestro país.

Tanto McCain como Obama han argumentado que la estrategia internacional del gobierno Bush ha sido errada, que ha provocado el antiamericanismo y que es necesario acudir a la concertación y no al unilateralismo. Sin embargo, sus candidaturas representan dos enfoques distintos sobre el papel estadounidense en el mundo.

McCain cree firmemente como Teodoro Roosevelt –con cuya visión ha asemejado su plataforma– que Estados Unidos debe recuperar su función como policía del mundo para defender la paz y la libertad frente a amenazas como el terrorismo, el narcotráfico y el despotismo. Para ello, propone la creación de una “liga de democracias” que en la práctica reemplazaría a la ONU en temas como el conflicto violento y la protección del libre comercio.

Por su parte, Obama ha hecho alusión a las políticas del buen vecino de Franklin D. Roosevelt y la Alianza para el Progreso de Kennedy con el fin de sugerir que la seguridad y el bienestar de Estados Unidos dependen de los del resto del mundo, para lo cual la defensa de la libertad política y religiosa, y la satisfacción de las necesidades básicas son fundamentales.

Ambos candidatos han manifestado su preocupación por la pérdida de influencia estadounidense en América Latina. McCain considera que para recuperarla, Washington debe incentivar alianzas con países que apoyan sus objetivos –especialmente el acceso a los mercados y el combate al terrorismo y el narcotráfico– y que debe confrontar a los “enemigos”. Ha afirmado que los gobiernos de Cuba y Venezuela amenazan la seguridad nacional de su país. Obama argumenta, en cambio, que es en el interés de Estados Unidos combatir la “globalización de los estómagos vacíos” y apoyar el estado de derecho, que debe mostrar su voluntad de trabajar tanto con gobiernos proamericanos como los de izquierda y que se opone a los acuerdos comerciales que no protegen a los más pobres.

En Colombia McCain ha elogiado la lucha del presidente Uribe contra el “narcoterrorismo” y ha condenado a los demócratas por su condicionamiento de la ayuda militar y su oposición al TLC. Con excepción de un discurso pronunciado ante la comunidad cubanoamericana en Miami en mayo, en él fue más conciliador con la política actual, Obama ha criticado la cercanía de Uribe al escándalo de la parapolítica, ha argumentado que la consolidación de instituciones legítimas es imperativo y ha rechazado el TLC.

En esta contienda electoral la habitual afirmación de que a Colombia le va mejor con los republicanos que con los demócratas, no sólo es simplista sino equivocada. Una encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría revela que al contrario, un 70% de los colombianos prefieren a Obama. Quizás los dirigentes políticos y económicos deban escucharlos.

Profesora titular, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes.

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