Por: Dolly Montoya

Elementos para repensar el Sistema Nacional de Educación

Durante este año, en países como Costa Rica, Chile, Perú, Paraguay y España han sido designados nuevos ministros de Educación. Provenientes de diversas disciplinas y con enfoques diferentes, buscan realizar la difícil tarea de mejorar el sistema educativo de sus países. Así mismo sucederá en Colombia después del 7 agosto, lo que se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre el enfoque que queremos darle a la educación superior durante los próximos años. Para aportar a este debate, propongo tres elementos que, desde mi experiencia como profesora e investigadora durante 35 años, considero fundamentales para repensar el Sistema Nacional de Educación.

El primer elemento es la formación de ciudadanos libres, autónomos, íntegros, conscientes de lo que quieren ser, hacer y con quién. Insisto, la sociedad fracasa porque la educación no prioriza la formación de ciudadanos. De nada sirve que los jóvenes memoricen datos y procedimientos en las universidades sin un conjunto de valores que orienten su accionar en el diario vivir.

La idea de formar ciudadanos autónomos está alineada en pleno con el pensamiento alemán en cabeza de Wilhem von Humboldt, quien “preconizaba la mayor libertad posible para el ser humano, a una escala en la que ‘cada individuo, en la medida de sus necesidades y de sus inclinaciones, limitado únicamente por su capacidad’ pueda desarrollar adecuadamente su propia individualidad”**. Esta idea del mayor de los hermanos Humboldt nos conduce a hablar de la necesidad de fomentar ambientes creativos y de innovación en las universidades, mediante los cuales los estudiantes puedan desarrollar todas sus capacidades sin techo de crecimiento.

Uno de los principales propósitos del sistema educativo colombiano ha de ser la formación de jóvenes críticos para construir una nueva sociedad. Para ello necesitamos un segundo elemento: la recontextualización de los docentes. ¿Cómo lo hacemos? Empleando nuevas prácticas pedagógicas e impulsándolos a establecer una nueva relación de diálogo constante con los estudiantes, mediante la cual se construyan confianza y aprendizaje colectivo.

Para alcanzar los primeros dos elementos, es decir, formar ciudadanos autónomos y recontextualizar a los docentes, a su vez es necesario un tercer elemento: armonizar la investigación y las diversas maneras de integrarnos con la sociedad en ambientes creativos de formación y convivencia académica. Con estos tres elementos conseguiremos una educación integral y de calidad, flexible con la realidad tecnológica, en donde el conocimiento científico haga parte de la vida cotidiana de las personas.

En la Universidad Nacional, como universidad del Estado y como el proyecto cultural de mayor trascendencia en el país, se ha entendido muy bien que nuestra labor es formar en equidad y sin distinción alguna a cualquier colombiano, a lo largo y ancho del territorio nacional.

El propósito superior de una universidad pública, como la Universidad Nacional, es formar ciudadanos libres y autónomos para una sociedad incluyente, moderna, con garantías de equidad. Así lo ha demostrado la universidad durante sus 150 años de existencia, y en la actualidad lo sigue haciendo a través de sus 913 grupos de investigación, 39% de ellos categorizados como A1 y A por Colciencias; sus 95 programas de pregrado y sus 355 programas de posgrado, así como graduando el 43% de las personas con título con doctorado en el país.

Hoy, frente a un escenario de transición, reiteramos nuestro compromiso con alcanzar una educación de calidad, que responda a la realidad del país, en diálogo con el conocimiento universal, y al mismo tiempo confirmamos nuestro lugar en la sociedad colombiana como agentes de cambio ético con conciencia social.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

** Hohendorf, Gerd. (1993). “Wilhelm von Humboldt (1767-1835)”, en: Perspectivas: Revista trimestral de educación comparada, vol. XXIII, n. 3-4, pp. 707-719.

 

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