Por: Oscar Guardiola-Rivera

Elogio de las ideas

Sufrimos de lo que podría llamarse un prejuicio en favor de la práctica. Suponemos que es mejor hacer que pensar, que los hombres de acción son preferibles a los de ideas, y que estos últimos constituyen un peligro para los demás cuando quieren realizarlas. Hemos asumido que las ideas son inútiles o peligrosas.

Hay dos maneras de refutar ese error. Primero, observar que lejos de ser inútiles las ideas como las palabras son eficaces y reales. Ambas son eficaces porque tienen efectos reales. Por ejemplo, las ideas hacen el universo más inteligible. En un buen poema resuena su belleza. Pero ello es así porque el universo mismo es inteligible y bello como una obra de arte. La visión corriente es que los científicos se ocupan de la realidad y los artistas de crear belleza. Pero hoy son los científicos quienes elogian la naturaleza por ser bella e inteligente, mientras que los artistas nos ponen en contacto con las más duras realidades.

Segundo, es difícil dar con una buena idea. No lo es menos deshacerse de una mala. Son malas ideas las que no advierten que el disenso surge porque vivimos afuera de nuestras mentes privadas, y no porque seamos incapaces de comunicarnos. La realidad se les escapa. Esa ignorancia genera el prejuicio en favor de lo práctico, y es peligrosa.

¿Un ejemplo? La idea según la cual el clima y la geografía determinan la capacidad de los pueblos para tener ideas. Se dice que quienes viven en zonas algo más frías o templadas suelen generar civilizaciones complejas y quienes viven en la zona tórrida viven en abundancia, ingenuidad o pereza. ¿Conclusión? En el templado norte se piensa y genera riqueza, en el cálido sur se sueña o se malgasta.

La idea justificó la conquista al racializar la posición realista. Persiste en geopolítica, economía y ecología. Quizá en literatura.

Hasta hace poco se aceptaba que fuerzas geográficas y ecológicas habían determinado el curso de la civilización en la cuna de Europa. Y al contrario, que los hostiles Andes y el Amazonas la impedían. Descubrimientos recientes sugieren que todo ello es falso. Excavaciones arqueológicas en Turquía indican que los mitos y la religión surgieron primero, de formas diferentes en lugares diversos, debido a la mente humana y no al clima o la geografía. Y en el Amazonas, que lejos de ser una jungla prístina e inhabitada destinada a permanecer tal, se trata de un artificio humano bello y sostenible como cuentan los indios y Orellana.

En la industria literaria, se acepta que los latinoamericanos escriban ficción. No así que intenten primero la no-ficción filosófica o la conjetura. No parece aceptable como tradición autónoma, ni se la aprecia igual. Como si las ideas, fuera de nuestro alcance, fuesen labor de otros. ¿Por qué nos dejamos colonizar el alma?

* Analista y profesor del Birkbeck College de la U. de Londres

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