Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Emergencia, inversión y planeación

LA REVISIÓN QUE SE ESTÁ HACIENDO de las Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 (PND) ha generado gran controversia, pues la ola invernal exige orientar parte importante de los recursos del presupuesto general de la Nación (PGN) para atender a los millones de damnificados y reconstruir la infraestructura que ha sido destruida.

Algunos sostienen que la emergencia es de tal magnitud, que atenderla exige un capítulo en el PND con presupuesto específico. Sin embargo, la cuestión es más de fondo y se relaciona con que la ola invernal no es un fenómeno aislado y único sino que se repetirá. Así, el Estado debe incluir en su esquema de planificación, medidas para que estas manifestaciones extremas del clima no nos tomen desprevenidos en el futuro y evitemos que se conviertan en catástrofes sociales recurrentes. En efecto, en ausencia de planificación adecuada dichos fenómenos cobran vidas humanas y generan importantes pérdidas económicas por la destrucción de infraestructura vial, de cultivos, de viviendas y proliferación de enfermedades tropicales como malaria y dengue, entre otros muchos aspectos. Si nos hubiésemos preparado para ello y si entendiéramos de mejor manera la relación entre la actividad transformadora del ser humano y su medio ambiente, podríamos haber manejado de mejor manera la ola invernal.

Aun si se supone que los $694.493 millones que el documento actual del PND asigna al rubro denominado Gestión Ambiental y del Riesgo de Desastre, que representan el 0,24% del PGN, fuesen para atender el desastre invernal, no serían suficientes para atender a los damnificados, reconstruir la infraestructura destruida e implementar una estrategia nacional de adaptación al cambio climático.

¿Qué se debe hacer entonces? No hay duda de que es necesario atender la emergencia actual pero es fundamental además establecer como prioridad del PND una estrategia nacional de adaptación al cambio climático, con sus manifestaciones de clima extremo, y colocarla como eje de la estrategia nacional de desarrollo.

El PND dice que el Ideam e Invemar han registrado aumentos de temperatura, cambios en los patrones de precipitación y aumento del nivel del mar en algunas regiones, lo que se constituye en una amenaza para ciudades costeras y su infraestructura, lo mismo que para los ecosistemas y para el sector agropecuario. Al establecer las metas respecto al cambio climático el PND propone: a) Política Nacional de Cambio Climático en implementación; b) Sistema Nacional de Cambio Climático creado; c) Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático formulado con su respectiva estrategia financiera y; d) estrategia colombiana de desarrollo bajo en carbono formulada e implementada mediante planes sectoriales de mitigación. Es decir, el PND lo dice casi todo, pero le falta definir metas, indicadores y un presupuesto adecuado.

La gran lección que nos deja la ola invernal es que la excelente pero marginal lista de mercado que tiene el PND, en la sección de Gestión Ambiental y Riesgo de Desastre, debe pasar a ser central en el PND y que se debe asignar presupuesto y metas claras para evitar que un próximo invierno cause desastres sociales similares a los que hoy estamos afrontando, que no son responsabilidad de este Gobierno, pero que sí pasarán a serlo si no toman medidas adecuadas desde el PND.

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2011-01-04T21:58:00-05:00

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2013-07-25T07:27:14-05:00

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