Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 27 mins
Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Empresa, ambiente y solidaridad

CRECIMIENTO ECONÓMICO SIN MEjorar la distribución del ingreso no es virtuoso y Colombia se disputa con Bolivia la peor distribución de ingreso en América del Sur, mientras el antiguo campeón en la inequidad, Brasil, mejora su distribución y crece aceleradamente.

Si queremos consolidar la paz, tenemos en el corto plazo que terminar la guerra y mejorar la distribución de ingreso, dos retos de similar urgencia y magnitud.

Recientemente conocí en Costa Rica a Coopeagri, una empresa cooperativa que existe desde hace 48 años y cuenta con más de 10.000 miembros activos, que son principalmente pequeños productores de café y caña de azúcar. Tienen un pequeño ingenio azucarero, una gran planta para el beneficio ecológico del café, supermercados, estación de gasolina, servicios de salud y negocios de exportación directa de café y azúcar. El principio que explica su desarrollo fue sintetizado por uno de sus socios, quien dijo:  somos economía solidaria, pero entendemos que para que la solidaridad sea efectiva, se debe hacer desde la economía empresarial, pues si no hay un proceso productivo que genere excedentes, no tenemos qué distribuir entre los socios. Responsabilidad social, ambiental y empresarial, son para Coopeagri el eje de su desarrollo, una propuesta que sin duda podemos reproducir en Colombia.

Entre las actividades que combinan la producción, la gestión ambiental y una mayor rentabilidad, merece especial mención la planta para el beneficio ecológico de café, donde se procesa y se seca la mayor parte del café producido por los asociados. En 2009, la cooperativa exportó directamente cerca de 19.000 bultos, que representan más del 50% del café producido, recibiendo un precio extra por el sello de comercio justo, dado que los beneficios económicos de la exportación se transfieren a los pequeños productores; algo similar hacen con la exportación de azúcar. El sobreprecio lo usan para asistencia técnica, producción de abono orgánico —con residuos de café y caña generaron 150.000 bultos de abono orgánico en 2009— y plantas de café que distribuyen entre sus asociados para la mejora de los cultivos.

En su campaña de solidaridad con el ambiente han hecho un acuerdo con el Fondo de Financiamiento Forestal para avanzar en el programa de pago por servicios ambientales para recuperar  ecosistemas, proteger cuencas hidrográficas, mejorar la belleza escénica y fijar carbono. En este ultimo propósito han inscrito un proyecto con Naciones Unidas y el Banco Mundial para certificarlo como mecanismo de desarrollo limpio, combinando regeneración de bosque natural, reforestación comercial, sistemas agroforestales y silvopastoriles, que significó en 2009 un pago por servicios ambientales a 409 pequeños productores por cerca de 4 millones de pesos por productor al año y la distribución de 9.000 árboles. Como complemento a su programa ambiental se realizan inversiones para mejorar la calidad de las aguas servidas en la planta de beneficio de café y en el ingenio azucarero. Se adelantan campañas de reciclaje y producción de papel y se manejan adecuadamente los residuos tóxicos.

Ahora que en Colombia se está hablando de responsabilidad social y ambiental en el ámbito empresarial, bien vale conocer iniciativas como Coopeagri, que demuestran que sí es posible generar riqueza económica, siendo social y ambientalmente responsables. No es cierto que la única alternativa para el crecimiento económico sea eximir de impuestos a los grandes capitales y asumir localmente los impactos ambientales para atraer la inversión extranjera. Crecimiento económico, con deterioro ambiental y pobreza creciente, no puede ser un propósito nacional. Generemos con nuestra riqueza natural alternativas.

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