En apoyo al senador Robledo

El computador de Raúl Reyes ya parece ser la memoria de un país desmemoriado al que acuden, como a un oráculo, los poderosos de un lugar  llamado Macondo.

Parece sin duda una fusión de Google y Wikipedia donde los malos alumnos del Gobierno pueden encontrar sus más oscuros deseos.

Por algo hubo durante unos pocos días en un muro medianero de la carrera séptima una pintada que decía: “Cambio computador de Reyes por lámpara de Aladino”.

Duró poco esa leyenda. Hay una verdadera brigada de borradores de pintadas callejeras, ordenada por quienes quieren desaparecer todo rastro de protesta frente al régimen.

Pero más que la lámpara del cuento oriental, el computador de Reyes parece la caja de Pandora.

Si hacemos el ejercicio de recordar que Pandora fue fabricada con barro por los dioses para seducir al ladrón del fuego; que le dieron una misteriosa caja (aún no se había inventado el computador), que al abrirla dejó salir todos los males de la humanidad, pero al cerrarla dejó atrapada la esperanza, la analogía resulta más que un simple juego.

A cada tanto el Gobierno actual acude al computador de Reyes como si en él pudiera encontrar la prueba reina que justifique la satanización de sus opositores.

Hace un año o más que el mencionado computador en manos del Gobierno sirve para perseguir, para desprestigiar, para enlodar a personas intachables como el senador Jorge Enrique Robledo, alguien que por lo demás ha sido desde siempre refractario, precisamente, a la lucha armada, su claro opositor.

Resulta en exceso coincidencial que tras el paso de Robledo por Canadá argumentando por qué el tratado de libre comercio resulta lesivo para Colombia, tras sus denuncias en torno a los negocios de los hijos del Presidente, tras señalar espurias maniobras para modificar la Constitución en busca de una nueva reelección y luego de rechazar para el cargo de procurador general de la República al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, resulte registrado en la caja de Pandora de Reyes y por tanto sea sujeto de una investigación a todas luces manipulada.

Por fortuna, incluidas algunas personalidades que no son del partido al que pertenece el senador Robledo, como muchos de los que firmamos este texto, al igual que algunos medios de comunicación en los que no cabe idea tan peregrina, no somos pocos los que vemos en el deseo de enlodar su figura política una obvia y errática maniobra no sólo contra él, sino contra todo disenso.

Que lo vinculen a una investigación preliminar por supuestos vínculos con “organizaciones armadas al margen de la ley” resulta tan arbitrario y en contravía del pensamiento de Jorge Enrique Robledo que, sin duda, terminará por enlodar a sus acuciosos enlodadores.

Valga recordarle al Procurador un aserto del constitucionalista norteamericano Stephen Holmes: “Para que sobreviva la democracia debe prohibirse constitucionalmente el lenguaje de “enemigos del Estado”. Este lenguaje envenena la democracia porque saca a la oposición del campo político”.

Precisamente hechos tan aberrantes como el secuestro a nombre de la liberación o como la barbarie paramilitar, hechos de autoritarismo como los falsos positivos, se siguen dando por fuera de ese “campo político”.

Quiera el azar que el profesor Holmes no aparezca ahora en la caja de Pandora de Raúl Reyes.

Rechazamos la sindicación y el hostigamiento que desde el Gobierno y desde su Procuraduría General se viene haciendo tanto de Jorge Enrique Robledo como de otras personalidades de la vida política colombiana, por el solo hecho de ser opositores.

 Firman: Luis Fayad (escritor); Juan Manuel Roca (escritor); Pepe Sánchez (actor); Carlos Vidales (historiador); Santiago Mutis (escritor); Roberto Burgos Cantor (escritor); Alfredo Molano Bravo (periodista); Lasse Söderberg (poeta); Daniel Samper Pizano (periodista); David Jiménez (escritor); Carmen Escobar (Cedetrabajo); Ugo Barti (caricaturista); Alberto Salcedo Ramos (periodista); Iván Darío Álvarez (titiritero); Samuel Vásquez (dramaturgo); Augusto Rendón (pintor);  Francisco Zumaqué (compositor); Felipe Agudelo Tenorio (escritor); Jorge Mario Múnera (fotógrafo); Antonio Morales (periodista); Lisandro Duque Naranjo (cineasta); Jaime Echeverri (escritor); Ángela García (escritora); Pablo Montoya (escritor); Santiago Espinosa (escritor); Ómar Ortiz (escritor); Bruno Díaz (actor); Enrique Santos Molano (periodista); Joe Broderick (escritor); Héctor Buitrago (músico); Carolina Sanín (escritora); Jineth Ardila (escritora); José Alejandro Restrepo (artista); Rodolfo Arango (filósofo); Abdu Eljaiek (fotógrafo); Azriel Bibliowicz (escritor); Julián Malatesta (escritor); Federico Suárez (abogado); Robert Max Steenkist (escritor); Kike Lalinde (pintor);  Lucía Estrada (escritora); Gabriel Arturo Castro (escritor); Sebastián Ospina (actor); Lina María Pérez (escritora); María Matilde Rodríguez (abogada);  Rocío Romero (historiadora); Víctor López Rache (escritor); Hernán Darío Correa (sociólogo); Guillermo Alberto Arévalo (escritor);  Carmen María Jaramillo (curadora); Pedro Arturo Estrada (escritor); Olga Naranjo (literata); Héctor Álvarez (músico); Billy (músico); Ivonne Wilches (psicóloga); Eleonora Mutis (diseño interior); Juan Gaviria (ambientalista); Orlando Mejía Rivera (escritor); Helena Villamizar (economista); Sergio de Zubiría Samper (filósofo); Belén del Rocío Moreno Cardozo (psicoanalista); Darío Villegas (pintor); Diana C. Rey (gestora cultural); Milcíades Arévalo (editor); Héctor Fabio Torres Cardona (compositor); Clemencia Plazas (antropóloga); Marina González Bustamante (pianista); Catalina Toro (politóloga); Luis Fernando Victoria (comunicador social); Carolina Urbano (filósofa); Consuelo Gaitán (filósofa); Iván Ospina (cheff); Jaime Londoño (escritor); etc. 

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