¿Cómo responder a los retos en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible?

hace 1 hora
Por: Aura Lucía Mera

En buenas manos

BIEN POR JUAN CAMILO RESTREpo, quien afirma:

"Esta política de tierras va a levantar ronchas, va a pisar callos. No habrá campo para transacciones, no habrá campo para facilidades. Tendremos la decisión inquebrantable para sacar adelante el propósito de hacer de Colombia una sociedad más justa en el campo rural, en el campo del desarrollo campesino, que debe llegar a más de cuatro millones de colombianos que viven en veredas, muchos por debajo de la línea de pobreza”.

Contrastan estas afirmaciones al posesionar como nuevo gerente de Incoder a Juan Manuel Ospina, con la carta errática, resentida y llena de interpretaciones falaces que envió el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias a El Espectador el pasado domingo. Alias el “pincher” parece un faldero atacado de rabia, justificaciones y patadas de ahogado. No soy jurista, pero ojalá la justicia de este país lleve hasta sus ultimas consecuencias, caiga el que caiga, las atrocidades y atropellos de las políticas agrarias de los últimos ocho años.

Con Juan Manuel Ospina a la cabeza, otro es el cantar. Hombre de una verticalidad a toda prueba, con un sentido de responsabilidad social que lo lleva incrustado en el alma. Hombre insobornable y templado a quien no le temblará la mano para dirigir con honestidad, con sentido de la equidad y la justicia ese Instituto, que en el pasado reciente se convirtió en el refugio favorito de Ali-baba y sus secuaces, donde se hacían ochos y pinochos con las tierras robadas a campesinos desplazados, con adjudicaciones a dedo, con favoritismos a cambio de dinero y votos, con todo lo que sabemos.

Estoy segura, porque lo conozco desde hace más de veinte años, de que Juan Manuel Ospina y el ministro Restrepo fustigarán con látigo a los mercaderes que se metieron sin escrúpulo al templo sagrado de la tierra y la tiñeron de sangre, dolor y muerte. Estoy segura de que por primera vez en muchos, muchos años, los campesinos tienen una luz de verdadera esperanza de recuperar sus parcelas, sus cultivos, su dignidad, sus derechos fundamentales y su paz. Colombia es un país de campesinos. Por eso, con ronchas, callos pisados, valor, tenacidad se llegó la hora de devolverles a sus legítimos dueños lo que les fue arrebatado y usurpado.

Agro Ingreso Seguro tiene, creo yo, el deber de recuperar el dinero regalado a  latifundistas y terratenientes. Y éstos, si es que les queda un átomo de dignidad, tienen la obligación de devolverlo. Lo contrario sería seguir en la mayor vergüenza que hemos vivido en Colombia.

El único camino para la Paz verdadera es la restitución de tierras. La devolución de los dineros que jamás se han debido otorgar. El apoyo incondicional del Estado a los campesinos y agricultores que necesitan de los estímulos para poder salir adelante. El castigo y las sanciones ejemplares para todos aquellos que usurparon, regalaron, desplazaron y violentaron a esos miles de miles de hombres y mujeres que vieron sus sueños rotos y sus pertenencias saqueadas.

Estoy segura de que el Incoder con Juan Manuel Ospina al timón llegará a buen puerto. Le dedico a Juan Manuel la estrofa de García Lorca: “Aquí yo quiero ver los hombres de voz dura... los que doman caballos y dominan los ríos...”. Ospina no se dejará amedrentar. Suerte, le tocó el potro más cerril y mañoso. Los colombianos lo acompañarán en su gestión.

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