Por: Mario Morales

En caída libre

EL DECLIVE DE LA IMAGEN DE SAmuel Moreno ha sobrepasado el punto de inflexión. Nada de lo que haga en estos 15 meses salvará su futuro político, en caso de lo que tenga.

Llegado a la Alcaldía por esa extraña coincidencia de antiuribismo y pospolismo, se ha encargado, por omisión más que acción, de transformar su imagen light en una infusión a base de pócimas de ineficiencia, pusilanimidad e indecisión que ponen de relieve la institucionalidad de Bogotá, que se mueve a pesar de su administración.

La ciudad es generosa, apenas lo raja el 51%, y tiene de él imagen desfavorable el 72% de los encuestados por Napoleón Franco para el programa “Bogotá cómo vamos”. Debe darse por bien servido.

Él se defiende esgrimiendo cifras relativas en las que se compara consigo mismo. Se declara satisfecho con la tasa de 21,8 homicidios por cada cien mil habitantes en el primer semestre de 2010, porque bajó 0,9% con respecto al mismo período de 2009, que no mejora la tasa que tuvimos hace 4 o 5 años; y mucho menos estándares internacionales (caso Chile) que no pasan de un dígito. Paradójicamente, los homicidios hasta junio de 2010, casi 800, aumentaron un 4,5% en relación con igual período de 2009. Él lo justifica con el crecimiento poblacional.

Lo mismo pasa con hurtos, lesiones y riñas que se le salieron de las manos, como se sabe cada vez que hay fútbol en El Campín o en Techo. Con altos índices de victimización es obvia la percepción de inseguridad.

Y mientras el cruel desempleo respira en informalidad y espacio público, la ciudad no sabe con certeza si tendrá metro, qué es el Transmilenio liviano o si habrá más estudios; si era mejor, para mayor control, la ejecución centralizada; si hay asiento en los señalamientos de clientelismo y presuntas irregularidades en contratos…

Pensando si nombra secretario de gobierno en propiedad o si sigue exhibiendo crecimiento en cubrimiento bruto y decrecimiento en calidad y satisfacción en salud y educación, Samuel, un buen tipo, es la metáfora de la inmovilidad en la ciudad. Ni siquiera la inauguración de obras, prevista para el año entrante, si los contratistas quieren, salvará su gestión. El precio del trancón ha sido muy grande.

 

www.mariomorales.info. en twitter @marioemorales

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