Por: Mario Morales
El país de las maravillas

En cámara lenta

La historia se le repite al presidente Santos en cámara lenta. Sin tener cómo ni con qué, deberá afrontar la protesta social que se le está convirtiendo en un nuevo paro nacional agrario de consecuencias impredecibles.

Se suman al proverbial y justificado descontento campesino —por falta de apoyo, vías y seguridad— un torbellino de problemáticas entrelazadas y sobrevinientes como la de los cocaleros, los excombatientes en las zonas veredales, la grave emergencia de las insurgencias y el copamiento de las bacrim en zonas sin presencia estatal.

Acabada la luna de miel por las cifras de mostrar luego del acuerdo de paz y que se traducían en ausencia de víctimas, el conflicto en el campo nos devuelve minuto a minuto al contexto violento y desesperanzador de siempre.

El incumplimiento del Gobierno y del Congreso está golpeando el ánimo de los miembros de las Farc que, uno a uno, han ido abandonando las zonas veredales a medio hacer, tentados por el camino fácil de la coca o el negocio de la extorsión liderados por las disidencias.

Las prometidas reformas se van quedando sin oxígeno por lo avanzado del período legislativo, la presión de la campaña, pero sobre todo por la falta de voluntad política que va dejando a los campesinos a su suerte, sin otra retroalimentación por parte del Gobierno sino la de que no pasen a las vías de hecho.

Ya han tomado la delantera los departamentos más organizados, pero también más curtidos en este tira y afloje, como Meta, Guaviare, Cauca y Nariño, en los que aparte de los problemas comunes enunciados, cada región tiene tareas o promesas pendientes como hidroeléctricas, participación social, cultivos alternativos, etc., tal y como lo documentó este diario.

En fin, una protesta que se expande y de la que la oposición cizañera querrá sacar réditos, en estas instancias en las que ya no hay sol a espaldas del Gobierno, sino que, despacito, se le vino la noche.

www.mariomorales.info y @marioemorales

 

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