En defensa de Adam Sandler

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Por Nicolás Rivera Guevara

Adam Sandler es uno de los mejores actores de la historia del cine. No exagero. Su filmografía —un poco más de 70 películas— demuestra un repertorio actoral amplio y versátil.

A pesar de no haber estado nominado al Óscar, hasta ahora, algunas de sus actuaciones son celebradas en el cine independiente. No siempre los críticos son justos con él. Al ganar el premio a mejor actor protagónico por Uncut Gems (2019) en los Film Independent Spirit Award (FISA), Sandler dijo: “Me alegra volver a estos premios, hace 11 años hicimos la película Funny People (2008), fue la última vez que los críticos fingieron no odiarme por cinco minutos (…) ¿Cómo sucedió esto? ¿Adam Sandler en el cine independiente?”. Es que precisamente las críticas a este actor se concentran en una parte de sus actuaciones. Por ejemplo, un miembro anónimo de la Academia le dijo a The New York Post que “desafortunadamente los actores se convierten en marcas. La marca de Sandler no se asocia con los Premios Óscar”.

Sin embargo, Sandler ha demostrado no pocas veces que le apuesta a proyectos complejos y papeles difíciles. Su última película, Uncut Gems, es un filme brutal de los hermanos Josh y Bennie Safdie, directores menospreciados por la industria. La cinta tiene un ritmo frenético. La actitud del personaje protagónico, un judío vendedor de gemas y artículos de lujo, es desesperante y al mismo tiempo adictiva, con una buena dosis de suspenso, humor y drama. Todo al mismo tiempo. Por este largometraje, Sandler debió haber sido nominado al Óscar como mejor actor protagónico. En los FISA el actor dijo que la Academia lo había “olvidado”.

No es el único ejemplo. Existen otras películas menos conocidas donde Sandler consigue hacer reír en medio de una tragedia. Digno de genios. Es el caso de Punch-Drunk Love (2002) del aclamado director Paul Thomas Anderson, que se convirtió en una referencia del cine de autor, porque consigue representar a una figura solitaria con carácter compulsivo y contradictorio, en ocasiones con ataques de ira que entabla una relación misteriosa e intensa con una mujer.

En la película Funny People (2008) de Judd Apatow, Sandler interpreta a un famoso comediante que tiene una enfermedad terminal. Encarna la vida solitaria y triste de una persona que dedica su vida a hacer reír a los demás, pero que está roto por dentro. Y qué crítico de cine no reconoce su participación en The Meyerovitz Stories (2017) de Noam Baumbach, donde su papel genera tensión y risa en momentos dramáticos, a la par de un complemento impecable con Dustin Hoffman, Elizabeth Marvel y Ben Stiller.

También está Reing Over Me (2007), un testimonio conmovedor de lo que es un trastorno por estrés postraumático. El personaje de Sandler pierde a su familia y la memoria en un accidente aéreo. Pero un amigo (Don Cheadle) lo confronta con su pasado y la posibilidad de rehacer su vida. Hasta en cortometrajes como Goldman v Silverman (2020), de los mismos hermanos Safdie, Sandler actúa magistralmente, reinventando el drama mediante un artista callejero que no menciona palabra alguna.

Al mismo tiempo, algunas de sus películas más conocidas marcaron nuestra vida. ¿Quién no recuerda con cariño Un papá genial (1999), Locos de ira (2003, junto a Jack Nicholson), Como si fuera la primera vez (2004), Click (2006) o Los declaro marido y Larry (2007)? Estas películas fueron un éxito en ventas y aún ocupan un lugar muy importante en el cine de comedia. El mérito no es poca cosa.

Además, este actor es un hombre dedicado a producir y promover el cine. Su productora, Happy Madison, ha realizado junto a Netflix algunas de las películas que más reproducciones tienen en esa plataforma.

Por todo lo anterior, creo que Sandler merece ser reconocido como un gran actor. Ha conseguido hacer reír y conmover a millones de personas. Algunos de sus papeles serán recordados para siempre, unos por flojos, seguro, pero otra gran mayoría por hacer lo que a algunos críticos les molesta: representar a una persona común y corriente, que no goza del prototipo de estrella de Hollywood, que cuenta la historia de los de abajo y que nos hace sentir a los espectadores que perder es cuestión de método.

@soynicolasrg

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