Por: Cartas de los lectores

En defensa del entrenamiento de las unidades especiales del Ejército

Leí atentamente el artículo y vi en detalle los videos presentados por el senador Petro en el Congreso.

Fui comandante de la Escuela de Lanceros y fundador y comandante de la Escuela de Fuerzas Especiales.

El lancero recibe un entrenamiento en habilidades como comandante de unidad en operaciones de guerra irregular, en el que se enfatiza el liderazgo basado en la superación de los retos físicos y psicológicos propios de una situación de combate.

La superación de dichos retos lo prepara para enfrentar las situaciones de máxima presión psicológica y exigencia física que vivirá en combate y para mantener su liderazgo y habilidad como comandante, sin importar cuán duras esas circunstancias sean.

La misión de la Escuela de Lanceros es crear situaciones mucho más difíciles en el entrenamiento que las que se pueden llegar a vivir en el combate.

Al final del curso se otorga el distintivo de lancero, joya preciada que se porta con inmenso honor y orgullo, que demuestra ante superiores, compañeros y subalternos que quien lo exhibe completó ese arduo entrenamiento y está preparado para comandar con liderazgo eficaz, con conocimiento, con resistencia física y psicológica, y con el pleno convencimiento de lo correcto de su misión, lo que alimenta su motivación para liderar a sus hombres en batalla.

Para el hombre de Fuerzas Especiales el entrenamiento es un poco diferente, pues está enfocado en habilidades para ser parte de unidades pequeñas que multiplican su poder de combate a través del dominio de conocimientos, habilidades y destrezas en tácticas y técnicas de combate y en el empleo de armamento especial y medios tecnológicos avanzados. Por ello, a pesar de ser unidades reducidas, son capaces de alcanzar la victoria sobre unidades más numerosas.

En ambos cursos cumple un papel de suma importancia el entrenamiento en SERE (Sobrevivir-Evadir-Resistir-Escapar), pues en el tipo de guerra irregular es algo a lo que se verán enfrentados en caso de ser capturados y es además una oportunidad de crear condiciones extremas de tipo físico y psicológico para que el combatiente las enfrente y las supere, optimizando así su resistencia física y psicológica y su capacidad de liderazgo.

Cierro esta carta con algunas preguntas que llevan a reflexionar sobre dicho entrenamiento:

¿No le quedó faltando al senador Petro presentar los videos de los vejámenes a los que fueron sometidos nuestros soldados cuando fueron secuestrados por las Farc? El entrenamiento militar, que está diseñado para soportar y superar esos vejámenes, ¿cumplió su cometido al evitar que hoy estuvieran dichos soldados destruidos física y psicológicamente? En otros ejércitos del mundo es común el PTSD (Post-traumatic stress disorder). ¿Cuántos de dichos soldados que estuvieron secuestrados lo sufren en Colombia?

Los oficiales y suboficiales que reciben este entrenamiento lo replican en el entrenamiento que proveen a sus soldados en los cuerpos regulares de tropa, lógicamente en un grado moderado, pues no están formando líderes, y aun así fue ese entrenamiento el que los preparó para superar los vejámenes que, insisto, dejó de presentar el senador Petro.

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán. Excomandante de la Escuela de Lanceros, comandante fundador de la Escuela de Fuerzas Especiales.

Envíe sus cartas a [email protected].

 

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