Por: Mauricio Botero Caicedo

En el lugar equivocado…

AMPLIANDO EL ALCANCE DE LA DIvertida publicidad de Davivienda, no sólo es el dinero el que puede estar en el lugar equivocado. En el artículo que nos atañe son tres mujeres que se encuentran —manifiesta y palpablemente— en el lugar equivocado.

La primera es una funcionaria argentina, la señora Mónica Cuñarro, quien ostenta en Argentina el pomposo título de Secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional Coordinadora de Políticas Públicas en materia de Prevención y Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, la Delincuencia Organizada Trasnacional y la Corrupción. Según doña Mónica: “En Colombia se debería hacer un plebiscito que permita independizar la cuarta parte del territorio para que quede en manos de los grupos al margen de la ley; y las otras tres cuartas partes en manos del resto de colombianos”. La propuesta de doña Mónica es tan descabellada, tan extravagante y tan fuera de lugar, que uno sólo puede pensar que la señora Cuñarro es dueña de un fino sentido del humor y que realmente todo es una solemne tomadura de pelo, porque el sugerir que 36.000 pícaros y bandoleros, entre ellos los narcoterroristas de las Farc, los paramilitares y los narcotraficantes de todo plumaje (recua de delincuentes que no llega al uno por mil de la población) se debe quedar así por las buenas con la cuarta parte del país no deja de ser una palpable demostración de prematura demencia senil por parte de la funcionaria austral. ¡Ubíquese, doña Mónica, y babosadas recomiéndelas en su país!

El segundo personaje que se encuentra en un lugar equivocado es la senadora Piedad Córdoba, cuya notoria y pública afinidad con los narcoterroristas de las Farc no es compatible con su militancia en el Partido Liberal; y mucho menos como representante de dicho partido en la Comisión de Paz del Congreso. Existe una Ley de Bancadas que obliga a los miembros de las corporaciones públicas elegidos por un mismo partido a actuar en grupo y coordinadamente. Lo que es incoherente con la ley es que mientras el presidente Santos en la ONU destaca por qué Colombia dejó de ser un “Estado fallido”, la senadora antioqueña en el Parlamento Europeo vociferaba embustes sobre el país, empezando por el de que Colombia es una “gran fosa”, simultáneamente cabildeando para que la Unión Europea presionara al Gobierno a negociar sin condiciones con los narcoterroristas, contrariando la política expresa de Santos, que tiene el respaldo del Partido Liberal. (La senadora se cuidó de revelar que los mayores responsables de las fosas en Colombia son los mismos narcoterroristas de las Farc y del Eln, que desde épocas de Tacueyó asesinan a mansalva a los inocentes, depositando los cadáveres en fosas comunes). De paso por el país, la senadora afirma que no se va a dejar sacar a ‘sombrerazos’ de la Comisión de Paz del Congreso. El Partido Liberal tiene que cumplir con la Ley de Bancadas, punto. No hacerlo, aparte de violar la ley, sería una demostración manifiesta de pusilanimidad. ¡Ubíquese, senadora, y renuncie al Partido Liberal: las corrientes que tienen mucho más afinidad con los narcoterroristas la recibirán con los brazos abiertos!

La tercera que se encuentra en el lugar equivocado es Íngrid Betancourt. La prestidigitadora colombo francesa afirma que su libro es un compendio de vivencias personales, pero en realidad —como lo ha dejado claro Clara Rojas— se trata es de una obra ficción. Todo parece indicar, una vez se conozca la verdad, que este libro de Íngrid no va a ser muy diferente al anterior: morboso, trastornado, vengativo. El ex presidente Andrés Pastrana, blanco del infinito odio de Íngrid, actuó en 2002 con responsabilidad y prudencia al no prestarle un avión por cuenta de los contribuyentes. ¡Ubíquese, Íngrid: los colombianos no teníamos por qué pagar los costos de su ambición!

 

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