Por: Julián Posada

En memoria de Yves Saint Laurent

“He conocido el temor y los terrores de la soledad. He conocido a aquellos amigos que llamamos drogas y tranquilizantes. He conocido la prisión de la depresión y el confinamiento del hospital. Pero un día fui capaz de regresar, deslumbrado y sobrio”

Apareció con el ímpetu juvenil a los 21 años en 1958 para reemplazar a Dior, quien había muerto y de quien era asistente. Lanzó la silueta trapecio y obtuvo reconocimiento inmediato; descubrió que la moda la impone la calle e inspirado en Marlon Brando realizó en piel de cocodrilo las chaquetas que éste lucía en el cine para sus clientas millonarias.

Por transgresor y porque fue llamado al servicio militar que no pudo prestar fue despedido de Dior, pero su voz se escucharía a lo largo de la siguiente década y hasta el 2002 para darle a la mujer el poder sobre su cuerpo que ya la píldora le entregaba en el plano sexual. Mientras París ardía por los desordenes de Mayo del 68, él abría al lado izquierdo del Sena boutiques para democratizar el lujo, creó lo mejor de sus obras en sintonía con esos convulsionados años y rompió todos los esquemas.

Creó en esa frenética década el smoking femenino, se apropió de las obras de Picasso y Matisse y en 1965 diseñó los geniales trajes de línea A inspirados en Mondrian. A él debemos la blusa transparente, la silueta safari, los temas étnicos como fuente de inspiración y la muy famosa e influyente colección de 1970 inspirada en los años 40.  Saint- Laurent  entendió mejor que nadie que en los años 60 la moda transitó del vestuario formal y hecho a la medida,  hacia prendas más casuales.

En 1971 se desnudó para promocionar sus perfumes, y en 1977 desató gran controversia al promocionar el perfume Opium para los adictos a Saint-Laurent. Sin duda, el mundo de  la moda lo recordará también como un gran colorista. En el año 2000 su compañía la adquirió el grupo Gucci, pero él retuvo el control de la Alta Costura.

 Muy a su pesar  y al de su socio, sería el norteamericano Tom Ford quien se encargaría de producir la línea que ya no les pertenecía, un forastero se hacía cargo del ícono de la elegancia del mundo.El diseñador se refirió a Ford así: “pobrecito, hace lo que puede”.

Frágil, tímido y retraído, Saint-Laurent liberó y transformó la alta costura, redefinió el guardarropa femenino y leyó la época. Que alguien asuma su legado porque “la moda muere pero el estilo permanece”.

 

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