Por: Hernán Peláez Restrepo

En paz

Como si se hubiesen puesto de acuerdo, los equipos que jugaron la última fecha de clasificación para la gran final, derivaron no solamente en empates, sino en buen comportamiento, demostrando que puede jugarse sin dramatismo y alharacas.

De paso el control por parte de los árbitros fue  bueno, con alguna falla en aspecto disciplinario mas no en decisiones técnicas o reglamentarias. Porque todo el clima creado alrededor de la jornada, por las desastrosas decisiones anteriores, no alcanzó a empañar el cierre. Había por supuesto temor y con razón, sobre el desenlace. No hubo tal y quizás haya sido la excepción en el campeonato. América no pudo ganar y ahí quedó. Nacional, arriesgando en el empate consiguió su tiquete. Aunque es evidente lo mucho que viene pesando en su poder ofensivo la ausencia de Aristizábal. Así Galván y Carmelo sean capaces de compensar su salida. Pero Aristi permite por su manera de jugar cerca al área rival, crear zonas de despeje a sus compañeros, especialmente al volante Aldo Leao Ramírez.

La Equidad, revelación e invicto, se presenta sin ningún tipo de presión a disputar los dos juegos finales. Todos los ojos confirman el favoritismo de Nacional y eso aliviará a los dirigidos por Alexis García, quien de paso demostró que en torneos cortos, como los que venimos jugando, es cuestión de armar una base que comulgue con principios, cualquiera que ellos sean y contagien al resto. Parece suficiente y eso reafirma una verdad de a puño. Todos los sistemas son buenos y válidos, siempre y cuando se acierte en la escogencia de los intérpretes.

Todos los temores, los miedos que existían y rodeaban esta fecha, gracias a Dios y a los jueces, quedaron sepultados por el juego limpio. Algunos como Dayro Moreno, el goleador, deben estar celebrando a su estilo su campaña y otros como el boliviano Diego Cabrera, certificando haber sido la mejor importación de la temporada.

Alexis García, del alma de Nacional, sabe que la mejor forma de consolidarse es intentar ganar a Nacional. Que no existan dudas, que ahora sí gane el más capaz y ojalá la final la oriente Óscar Julián Ruiz, que ya ha tenido retos mayores en finales de copa... en América y en otros lados... y Camilo Zúñiga, buen jugador, tiene tendencia a exagerar sus caídas, recordando las mejores actuaciones de Víctor Lugo, aquel piscinero que tuvo el América. Ya es hora de jugar con lealtad y no hacer de una final una página para crónica roja.

 

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