Por: Cartas de los lectores

En respuesta a una carta de Álvaro Restrepo

No sabía de la existencia de Álvaro Restrepo, un luchador por la paz. Lo hace a su manera y logra resultados en su espacio danzarín. Se de él ahora por su escrito que llama “Dos llantos, dos países (carta abierta a Egan Bernal)”.

Restrepo no está de acuerdo con Egan cuando dijo que su triunfo en el Tour de Francia es de todos los colombianos. Estoy seguro de que si El Colegio del Cuerpo, un cuerpo con estética que maravilla, que se forma día a día en pro de la paz y en una lucha titánica por minimizar la inequidad en Cartagena, lograra una distinción mundial, Álvaro Restrepo la compartiría con toda Colombia y muchos colombianos sabrían de su existencia, lo aplaudirían y lo imitarían.

No entiendo cómo puede decir Álvaro Restrepo que los colombianos “no merecemos el triunfo de Egan Bernal”. Bajo su mirada tampoco merecemos el triunfo de miles de compatriotas que en todos los ámbitos luchan por una Colombia mejor. Lo merecemos, tanto como el trabajo que hace Álvaro Restrepo en pro de formar un cuerpo para la paz, para la reconciliación, para la liberación de Colombia de los “buitres” que la pretenden despedazar.

Álvaro Restrepo tiene todo el derecho a enfrentar el llanto de felicidad de Egan con el llanto de dolor de un joven con prendas militares, que llora el asesinato de su hermanita de trece años. No son las mismas lágrimas. Las de Egan queremos que sean las de todos los colombianos cuando logremos con hechos, con acciones y no solo con discursos vacíos y fotos de importantes en opíparas cenas a manteles, que el derecho a una vida digna esté garantizado en todos nuestros hogares. Las del joven militar son por las que debemos tender puentes para terminar las inequidades, el narcotráfico, el odio, la venganza y similares, que hacen que tengamos espacios de miseria.

Álvaro Restrepo termina su carta a Egan con una petición descomunal y quimérica: “Si Colombia quiere sacar pecho con tu triunfo, Egan, debes exigirle a tu oportunista país y a sus gobernantes, que hoy te escuchan y te alaban, que no malversen el talento y el futuro de sus niños y jóvenes”.

Respetado Álvaro Restrepo: a Egan no le corresponde ese trabajo. No lo hará. No es su responsabilidad. La tarea de terminar las inequidades y falencias que nos tienen como un país cercano a la condición de paria es de todos y no podemos esquivarla pidiendo que otros la lleven en hombros.

Carlos Fradique-Méndez. Abogado de familia y para la familia.

Envíe sus cartas a [email protected].

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