A enamorarlos, Claudia

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Que quien maneja la capital, durante una crisis tan difícil como la que está viviendo y vivirá Bogotá, sea la hija de una maestra, criada en Ciudad Bolívar, que se graduó, a punta de becas, en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia, obtuvo una maestría en Administración Pública y Política Urbana en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y terminó un doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Northwestern, en Chicago, es algo que, de verdad, tranquiliza.

Con una calificación de 8,1 —la más alta entre todos los alcaldes del país, según la encuesta realizada a comienzos de mes por el CNC—, Claudia López se ha convertido, en sus primeros 100 días de gobierno, en la principal líder nacional, a tal punto que ya es el blanco de los ataques tanto de la extrema derecha como de Gustavo Petro, quien no le perdona que no haya necesitado su apoyo para ganar la Alcaldía y no pierde oportunidad de atacarla por cualquier motivo. Incluso hay quienes dicen que Petro cree que Claudia renunciaría el año entrante para lanzar su candidatura presidencial y arrasar con él, algo que, seguro, a ella no se le ha pasado por la cabeza. Pero lo que sí va a ocurrir es que Claudia López termine su alcaldía con un enorme reconocimiento y que, en el 2026, se lance como candidata presidencial con el apoyo de una amplísima coalición de centro y centroizquierda, y se convierta, enhorabuena, en la primera mujer en llegar a la Presidencia de Colombia.

Pero, para que eso sea posible, Claudia tiene que hacer un gobierno estelar en Bogotá, en medio de los más difíciles retos: por el momento, el más urgente es lograr ya que las ayudas que prometió para los más pobres, en efecto, lleguen a sus destinatarios, lo cual constituye un desafío gerencial, especialmente en este país tan dado a dictar leyes y decretos que no se cumplen y que, por ende, en la práctica no sirven para nada.

El otro gran reto es lograr mantener controlada la curva del coronavirus, de modo que el sistema de salud pueda adecuar su capacidad para atender al gran número de contagiados que van a seguir llegando, sin desatender a los usuarios que se presenten con otras enfermedades, y al mismo tiempo controlar la curva del desempleo o, por lo menos, tener listos subsidios para que las familias de los desempleados, empujadas por el hambre, no asalten masivamente los supermercados, etc.

Para conseguir ese milagro, la alcaldesa tiene no solo que seguir impulsando su programa de donaciones en www.bogotasolidariaencasa.gov.co, sino enamorar a unos cuantos empresarios.

Y, viéndolo bien, el asunto no es tan difícil: con que los cuatro colombianos más ricos donaran el 10 % de su patrimonio se obtendrían cerca de US$2.000 millones (no más entre Luis Carlos Sarmiento, Jaime Gilinski, los hermanos Santo Domingo y Carlos Ardila sobrepasan los US$20.000 millones). Es decir que solo con ellos —que deberían sentir, al estilo de Bill Gates y Warren Buffett, que su deber es retribuir lo mucho que han recibido— se obtendrían US$2.000 millones que, si se dividen en subsidios de $450.000 mensuales, alcanzarían para sostener, durante seis meses, a cerca de 2’900.000 familias, cuando en Colombia hay aproximadamente 2,5 millones de familias en la pobreza, y la alcaldesa apenas aspira a subsidiar a 500.000.

De manera, Claudia, que láncese a enamorarlos... A ellos y a unos cuantos más...

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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