Por: Mario Fernando Prado

Encallamiento a la vista

PUES PASÓ LO QUE TENÍA QUE PASAR. Por imprevisión. Por ineficiencia.

Por mamadera de gallo. Por ‘importaculismo’: dos buques graneleros encallaron en la entrada de la zona portuaria de Barranquilla, ocasionando no solo perdidas superiores a los mil doscientos millones de dólares sino una enorme congestión que obligó a que mas de treinta barcos se devolvieran con doscientas mil toneladas.

El Uranus, remolcador de alta potencia traído desde Estados Unidos pudo por fin desencallar los buques en una operación milmillonaria que de seguro seguirá repitiéndose una y otra vez.

Mientras tanto, las actividades portuarias se suspendieron. Además del perjuicio causado viene ahora algo igual o peor: las estrellas negras que le impondrán a Barranquilla, porque las navieras no van a arriesgarse a seguir enviando sus naves para que corran el riesgo de quedarse varadas por culpa de la indolencia de quienes estaban avisados de lo que se venía pierna arriba  sino se draga el canal de inmediato.

Y mientras esto sucede, el gobierno sigue dilatando, cuando no enredándose, para tomar una decisión que debió acometer hace ya varios años.

Y si por Barranquilla llueve por Buenaventura no escampa: el próximo encallamiento será en el canal de acceso del puerto que mueve más del 50% de la carga que entra y sale de Colombia. Y este encallamiento será peor, habida cuenta del volumen que maneja el “bello puerto del mar” y la dificultad que tendrán los remolcadores para halar la embarcación caída en desgracia.

Allá, como en la capital del Atlántico, se ha insistido en la inaplazable urgencia de profundizar el canal de acceso frente a lo cual hay una propuesta que duerme el sueño de los justos desde hace meses. Pero no: el Gobierno central no toma ninguna decisión a pesar de que promete y promete…

Hay un encallamiento a la vista en el canal de acceso a Buenaventura.

Encallamiento que costará mucho más que acometer la obra de profundización. Sin embargo, todo se va en palabras y declaraciones demagógicas. ¿A esto se le puede llamar prosperidad democrática?

PD: Ah, y para rematar, la guerrilla quemó dos tractomulas en la carretera. ¿Qué pasó?

 

 

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