Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Encerrados y aislados

Claro que tienen problemas de comunicación. Pero la solución no es cacarear más como propuso el presidente Duque, mirando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, durante su “encierro” con funcionarios de primer nivel. Confunde como diagnóstico lo que es efecto de continuos desaciertos: los bajos guarismos en las encuestas.

Es el resultado de entender la comunicación política como una regla de tres simple, del siglo pasado, de que basta una presunta voz de autoridad, emitida linealmente.

Se equivocan reciclando el estilo uribista, vertical, sin diálogo o disenso más allá de los likes que procura la vanidad sin límite del expresidente. Esa réplica obsoleta ha resultado ineficiente y antipática, por la inevitable comparación con su mentor, en la que Duque pierde.

La vieja táctica uribista de apabullar audiencias con cifras evita preguntas incómodas, pero no tiene efecto en el día a día de ciudadanos informados e intervinientes, prestos a debatir o desenmascarar.

Sin relato político ni historias no hay conexión ni identificación. La narrativa del poder luce deshilachada, con líneas argumentativas amontonadas, que no fraguan, al vaivén de la coyuntura.

Su discurso tecnoptimista suena a sonsonete por la recurrencia a frases hechas y cifras, con expresiones y puestas en escena imposibles asociadas al politainment o espectacularización.

En época de descreimiento, pauperización y desprecio de la política, acentuada por el advenimiento al poder de un outsider que lleva la personalización de la cosa pública al extremo, el Gobierno no se ayuda, no emociona, anclado en su diálogo de sordos, sin vínculos con lo público, autorreferencial y con ese juego penoso de eufemismos como el de la ley de financiamiento o la de protección de la tercera edad para encubrir las reformas económica y pensional. Perifonea sin persuadir.

El problema no es pues de timidez, como dice Duque, sino de carencia de motivos, técnicas y estrategias coherentes. También en comunicación las segundas partes fueron malas.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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