Encíclica “Fratelli tutti”

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El papa Francisco acaba de proponer en su extensa y controvertida encíclica Fratelli tutti, en el capítulo titulado “Proponer de nuevo la función social de la propiedad”, párrafos 119 y 120, lo siguiente: “El principio del uso común de los bienes creados para todos es el primer principio de todo ordenamiento ético social, es un derecho natural, originario y prioritario. Todos los demás derechos sobre los bienes necesarios para la realización integral de las personas, incluidos el de la propiedad privada y cualquier otro, no deben estorbar, antes al contrario, deben facilitar su realización, como afirmaba san Pablo VI”.

“El derecho a la propiedad privada —continúa el papa Francisco— solo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas, que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad. Pero sucede con frecuencia que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin relevancia en la práctica… Porque, como afirmó san Gregorio Magno: cuando damos a los pobres cosas indispensables, no les damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo”.

El Instituto Von Mises de Austria publicó el 20 de octubre del año en marcha un documento que se puede consultar por Google, digitando: “Pope Francis’ Latest Attack on Property: It’s a ‘Secondary Right’”, autora Alice Salles, del cual resumo y traduzco los párrafos a continuación:

“En Fratelli tutti, define el papa Francisco su visión sobre lo que debería ser un orden social mejorado, para lo cual utiliza elementos teológicos inapropiados, concepciones históricas erradas y una filosofía política para cuanto ha sido apodado como su ‘manifiesto cuasi humanitario’. Propone, en su intento de nadar con corrientes políticas de moda como el progresismo’, una nueva definición del rol social de la propiedad, yendo en contra de papas anteriores, interpretando e ignorando sus sólidas enseñanzas económicas”.

“Dirigiéndose a aquellos que censuran que sea ‘natural al hombre tener cosas propias’, sabedores de que todas las cosas son propiedad de Dios, escribió santo Tomás de Aquino en el siglo XIII: La tenencia privada de bienes sí tiene fines prácticos y morales. Y agregó: La tenencia comunitaria de bienes se reconoce como ley natural, mientras que la división y posesión no surge de la ley natural, sino de acuerdos humanos que pertenecen a la ley positiva”.

“Y concluye santo Tomás de Aquino: Poseer cosas propias no es contrario a la ley natural, es una adición a tal ley creada por la razón humana. En consecuencia, sí nos permiten tanto la ley como la tradición católica la posesión comunitaria; pero nunca excluyen la posesión individual”.

“Murray Rothbard, en un libro titulado Economic Thought Before Adam Smith, afirmó que el derecho de propiedad provenía de la necesidad del hombre de defenderse para sobrevivir, por medio de otro derecho, el de usufructuar libremente los productos de su tierra, para lo cual se requiere tener la propiedad del suelo mismo. El derecho a la propiedad no valdría nada sin la libertad para usufructuar la propiedad. En resumen, el derecho a la libertad marcha de la mano con el derecho a poseer propiedad privada, nada vale el uno sin el otro”.

“El papa Francisco aprovecha la pobreza de muchos para invocarla contra los mercados libres, ignorando la encíclica del papa León XIII, quien les profetizó alguna vez a los socialistas: Emplear la envidia del pobre hacia el rico desemboca en acabar con la empresa privada y en proponer que pasen los bienes individuales a ser propiedad y administrados por el Estado”.

“El papa León XII les predijo en su Rerum novarum a quienes defienden las ideologías socialistas consistentes en transferirles los bienes de los individuos a la comunidad: No olviden, señores, que a los defensores insensatos de los pobres les arrebatan primero la libertad, luego parte de sus salarios y, finalmente, la posibilidad de elevar los recursos con los cuales hubieran podido llegar a mejorar su bienestar”.

Mi conclusión: Como católico, respeto al papa Francisco, pero pienso que no acierta al considerar la propiedad privada como un derecho secundario frente a los numerosos países que la consideran como un derecho natural prioritario y originario. Para mí, tener propiedad privada es un derecho primario complemento del derecho a la libertad, derechos ambos indispensables para sobrevivir y progresar.

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