Por: María Claudia García

Encontrando nuestra misión en la vida

Nuestro principal objetivo en la vida debería ser encontrar nuestra pasión, descubrir qué es lo que nos hace sonreír desde el alma y buscar la manera de hacerlo. Muchas personas cuentan con la grandiosa suerte de que estudiaron carreras que los apasionaron o desde muy jóvenes tienen un oficio del cual están locamente enamorados y disfrutan ciegamente. Encontrar tu misión es diferente a encontrar lo que te dé el sustento para vivir, pero claramente puede ser lo mismo y ese sería el elixir de la felicidad. Pero muchos otros como yo anduvieron por el camino explorando diferentes alternativas, diferentes ocupaciones y otros hasta diferentes carreras; pero cada uno de esos andares son lo que hacen esa gran persona que eres hoy, todo ese recorrido es tu experiencia, tu “expertise”.

Nos educan para encajar, aún en la escuela son muy poco valorados los talentos innatos. Debemos cumplir con los estándares establecidos en matemática, ciencias, humanidades, etc. Y muy poco se mira al ser, en donde están las habilidades de ese niño para exponerlas a su máxima expresión, cómo en vez de cortar esas destrezas le ayudo al pequeño a explotarlas. Desde allí muchos de nosotros, artistas, escritores, músicos, deportistas, comunicadores, venimos castrados porque se debía antes que nada cumplir con los requisitos que nuestro colegio nos imponía, dejando a un lado eso que en su momento era un disfrute, un juego.  Y seguimos haciendo esto con nuestros hijos, por que tantas tareas no dejan tiempo para mirar los talentos.

Me preguntan: ¿cómo saber qué me apasiona? No es una pregunta fácil de contestarnos a nosotros mismos, pero siempre digo: “Cierra los ojos y piensa cuando eras chico en lo que jugabas o ahora de grande en la actividad que puedes pasar horas realizando y en la que el tiempo se va volando, eso es algo te apasiona. Es algo que disfrutas ejecutando”.

Has pensado: ¿a qué vine en esta vida? Pasas todo el día en el trabajo mirando pendiente de que sea la hora de salir, es más, muchos están apenas llegando y cuentan las horas que les faltan para irse. Si has vivido o estás viviendo esto es tiempo de que vayas tras tus sueños y con esto no indico que renuncies a tu trabajo y lo dejes todo, sino que en lo que haces cada día puedas incluir poco a poco eso que te apasiona, que lo tengas presente todo el tiempo. Tal vez dicha pasión puede venir ligada a una idea de empresa y ese podría ser un sustento aún mejor para tu familia o podría ser una actividad para que vivas a plenitud los fines de semana, no lo sé. Es muy personal y solo se consigue haciéndonos conscientes de lo que nos gusta hacer y no dejar que la vida nos pase por encima sin darnos cuenta, y nosotros como una cometa volando de lado a lado para donde nos lleve el viento.  

Empieza por reconocer para qué eres bueno. Cuando reconozco mis fortalezas y todas esas habilidades o cualidades que me hacen diferente a los otros tengo el punto de partida para encontrar mi pasión.

Toma unos pocos segundos y piensa: ¿si pudieras hacer lo que quisieras qué harías? ¿A qué te dedicarías? ¿Qué es lo mejor que tienes para dar? ¿Cómo puedes compartir tus dones con el mundo? ¿Cómo puedes ayudar a otros? ¿En qué momento de tu vida has sentido mayor plenitud? ¿Para qué soy bueno? Y fluye.

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