Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Encuestas tramposas

El portal de internet página lasillavacia.com reveló un demoledor informe sobre posibles fraudes en Datexco, la firma encuestadora que viene estando en el ojo del huracán desde hace años, por muchísimas razones, algunas de ellas vinculadas con que algunos de sus propietarios o accionistas han estado muy cerca del Gobierno, como el caso de Miguel Ceballos, exviceministro de Justicia en las épocas de Fabio Valencia Cossio.

Lo de ahora es mucho más grave, porque se trata de denunciantes de carne y hueso, extrabajadores de Datexco, que dan cuenta de irregularidades severas en las mediciones de la opinión encomendadas a esta firma.

Datexco es la compañía encuestadora que alimenta el Opinómetro de El Tiempo y la W, el cual sirve de termómetro nacional para todo, desde lo importante hasta lo superficial. Gracias al Opinómetro se han hecho visibles personas que recibieron aceptación colectiva de la noche a la mañana, y han caído en el olvido otras figuras de quienes se creía tenían futuro político asegurado.

Pues bien, resulta que unos exfuncionarios de Datexco han denunciado que en muchas ocasiones las mediciones de opinión que debían contar con 700 entrevistas, solamente recogieron menos de 300 o a veces 200, es decir, una muestra nada representativa para hacer proyecciones. Sin embargo, a los usuarios de esas encuestas los pusieron a divulgar una ficha técnica mentirosa, porque en ella dijeron que se había entrevistado un número de personas que jamás fueron consultadas.

Pero allí no paran las revelaciones, los exfuncionarios de Datexco también cuentan que ante la imposibilidad de obtener 700 entrevistas, decidieron por sí y ante sí, multiplicar las que ya habían realizado, de manera que pareciera que se había completado el número ideal de encuestas que son necesarias en estos casos. Es decir, convirtieron 300 encuestas en 700 o más, todo para “cumplirle” al cliente.

El asunto se torna todavía más grave, si se tiene en cuenta que esas maniobras se habrían presentado entre enero y abril de 2010, es decir, nada más ni nada menos que en el período correspondiente a la pasada campaña presidencial. En plata blanca, eso podría significar que si las adulteraciones en Datexco ocurrieron en época de elecciones presidenciales, ellas habrían también incidido en la distorsión de las mediciones políticas que en su momento se conocieron.

En defensa de Datexco, su presidente César Valderrama, dejó más dudas que satisfacciones. En efecto, requerido para que suministrara los reportes originales de las encuestas realizadas durante la pasada campaña presidencial, expresó que la empresa no conserva los archivos del año anterior. La práctica de no guardar archivos, no es común en las entidades encuestadoras, pues las demás sí los conservan, como tiene que ser.

Así admitamos que no hay una prueba reina de que Datexto hacía menos entrevistas de las que anunciaba, o que las multiplicaba para “cumplir”, lo cierto es que tampoco tiene cómo desmentir las acusaciones de sus exempleados, por la sencilla razón de que inexplicablemente carece de archivos del año anterior. Eso, además de insólito, es lo más parecido a una gigantesca defraudación.

Lo que inquieta también es que la noticia de que una entidad encuestadora de primer nivel —acatada por muy importantes medios de comunicación— falta a la verdad o presenta datos distorsionados, haya pasado casi inadvertida. Se trata de una denuncia que puede comprometer la transparencia electoral, al igual que el trasteo o la compra de votos. Distorsionar las encuestas es una estafa a la opinión, que constituye violación a la ley. Por eso es intolerable que a estas horas ninguna autoridad haya tomado cartas en el asunto. Qué estarán esperando.

Adenda. Increíble que el convicto senador vallecaucano Juan Carlos Martínez tenga permiso para salir de la prisión, pero intimidante que sus huestes políticas sigan guardándole fidelidad y que el Gobierno parezca no saber qué hacer con este preso.

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