Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Energía y contradicciones legislativas

LAS LEYES NO SIEMPRE SE CUMPLEN, pero aún así, tienen impacto.

En Colombia, en muchos casos, las leyes son importantes referentes conceptuales y académicos; en cambio, cuando son de dudosa procedencia, apoyan los intereses privados de quienes financian o les hacen lobby a los congresistas que las promueven. Sin embargo, algún peso tienen en el desarrollo económico y social del país, y por ello debemos estar atentos al modo en que se conciben y se aplican.

La crisis global causada por el calentamiento y el cambio en la dinámica del clima genera serios cuestionamientos sobre los hábitos de consumo de energía y las fuentes energéticas que estamos usando en el planeta. Lo ocurrido en Japón pone en evidencia las desventajas de la energía nuclear, pues significa un alto riesgo para la vida humana y el medio ambiente. La energía generada por el gas y el carbón (recursos naturales no renovables) emite gran cantidad de gas carbónico, lo cual contribuye al calentamiento global.

Por tanto, es necesario pensar seriamente en las energías generadas por recursos renovables. Pero aun en este caso es importante hacer excepciones. La energía hidráulica es una alternativa normalmente de mayor viabilidad en términos ambientales. Pero no lo es, por ejemplo, en el caso del proyecto de la represa Urrá II, que implicará la inundación de una parte importante del Parque Nacional Natural de Urrá. Debemos ser innovadores, considerar la energía eólica y la solar y darles un soporte firme desde la ley y el marco regulatorio.

Colombia es un país exportador de carbón y petróleo, dos fuentes contaminantes no renovables. Es apenas justo que si hablamos de desarrollo sostenible apoyemos la generación de energía con fuentes alternativas. Esto se está haciendo de manera tímida y poco concreta en el PND con artículos como el 105: “diseñar y desarrollar una política para fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación en las energías solar, eólica, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, undimotriz y demás alternativas ambientalmente sostenibles”. La citada iniciativa se contradice con el proyecto de Ley 130 de 2010, que pretende modificar la Ley 99 de 1993 e imponer impuestos y transferencias a la energía eólica. Además, contradice la tendencia mundial que favorece la energía generada con fuentes renovables.

Tenemos el ejemplo de Alemania, que apoya el desarrollo tecnológico de fuentes alternativas sostenibles y limita el uso de la energía nuclear, y el de la Comunidad Europea, que siendo menos rigurosa, da prioridad en el mercado a las energías renovables. Si hay disponibilidad de energía renovable, se apagan temporalmente las plantas generadoras que usan carbón o gas. Colombia no tiene establecidos los mecanismos para la participación de la energía eólica, ni de otras fuentes alternativas dentro de la matriz energética; al contrario, genera obstáculos para su ingreso. Es urgente modificar su marco regulatorio, más cuando investigaciones recientes de EPM muestran que existe una clara complementariedad entre la generación eólica y la hidráulica: en las épocas de menor disponibilidad de recurso hídrico, aumenta la frecuencia e intensidad del viento.

 

 

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