Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Enseñanzas de una reelección

LA REGIÓN SIGUE CONVULSIONADA y cada día surgen nuevos hechos que en el fondo tienen una misma causa: las reelecciones presidenciales y la polarización política.

Para nadie es ajeno que América Latina  está dividida entre aquellos amigos de Chávez y el Alba y aquellos no chavistas que juegan de independientes pero que de alguna manera están en la órbita de los Estados Unidos. La polarización ha engendrado igualmente la permanencia de presidentes que aspiran a reelegirse con referendos amañados, pues el poder ayuda.

El caso de Honduras es una muestra de lo que pasa: el presidente Zelaya ha querido reelegirse y la clase política, dirigentes cívicos y empresariales, los militares y la Iglesia apoyaron el golpe; igualmente la fiscalía acusó a Zelaya de traición a la patria y abuso de autoridad, decisión que fue avalada por la Corte Suprema. Honduras es un país que depende en lo económico de Estados Unidos y para los empresarios la alianza con Chávez es un revés en este contexto. Sin embargo, las diferencias económicas y la exclusión social dan pie para un discurso populista como el de Chávez, que quiere construir en la región el socialismo del siglo XXI. En medio de este debate de Honduras, quienes han jugado un papel en la búsqueda de la restauración del poder de Zelaya y la defensa de la democracia han sido los países del Bloque Chavista en la OEA, que se ausentaron de sus países, algunos en crisis como Argentina, para defender la democracia cuando precisamente han sido ellos los principales usurpadores, quienes han cambiado las leyes y normas para mantenerse y no permitir un desarrollo transparente de la democracia y han diezmado el Estado de Derecho en sus países. En ese contexto, lo más absurdo fue solicitar un bloqueo justamente cuando simultáneamente solicitan que se levante el bloqueo de Cuba, país en el que no hay ni elecciones libres ni democracia.

El resto de países, aunque tienen un discurso público en el que prevalece la defensa de la democracia, en el fondo y por un tema ideológico apoyan lo sucedido. Para Colombia, con los deseos de reelección del Presidente esto debería ser una voz de alerta. En la rueda de prensa en Washington, Obama manifestó que en su país dos períodos son suficientes y que son buenos los cambios aunque manifiesta tener claro que cada país es autónomo y que se debe respetar la voluntad del pueblo. De alguna manera entonces, y aunque Uribe es un aliado de Estados Unidos en la región, le dijeron que no se reeligiera y no se pareciera a Chávez, Correa, Evo y la Kirchner y que aprendiera de Honduras aun si su popularidad es alta. Además del mensaje de Obama y las voces políticas, la Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal, le dijo a Uribe que descanse y se vuelva a presentar en 2014.

Finalmente la situación en la región es cada vez más turbia, todos se involucran en todo, la libre determinación de los pueblos y el respeto por el desarrollo de la democracia parecen lejanos. Ojalá nuestros presidentes aprendan de lo que ha sucedido y no caigamos en la falacia que sólo unos, los mismos de siempre, pueden regir los destinos de nuestras naciones.

 

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