Por: Enrique Aparicio

Entre el arrumaco y el arañazo

No sé si algún eventual lector habrá experimentado en forma consciente esa metamorfosis que sufre la comunicación en una pareja una vez se casan y pasan algunos añitos. 

El título fue producto de un recuerdo que tuve cuando dos pesos pesados de la política colombiana, Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, se enzarzaron en una pelea o discusión bastante ácida.  En un momento, si la memoria no me falla, Carlos Lleras en un escrito se refirió a López como los gatos que pasan del arrumaco al arañazo.

El cuento va a que las ceremonias para cada matrimonio tienen un guion previo donde se incluyen promesas: permanecer juntos en las buenas y las malas, la unidad, la fidelidad, la indisolubilidad, el “hasta que la muerte nos separe”.  En fin, compromisos que sólo resisten un papel y un rito. Una presentación social de quienes se han comprometido ante tamaña empresa. Pero la realidad es otra, veamos:

—¿El arroz lo hiciste con la receta de tu madre?

—Aaay mira, Juan, sé que no te gusta la suegra, pero no tienes que recordármelo a cada rato. Más bien dedícate a ponerle atención a tus hijos. Hoy la profesora devolvió a Pedrito con el mensaje de “Por favor dile a tu papi que este colegio no es gratis”.  Tienes presupuesto para gastar con los amigos, pero la familia nada.

 

—Alberto, llamó tu noviecita, perdón, tu asistenta, con el mensaje de que hoy tienes junta urgente a la 6 de la tarde. 

—Deja de decir cosas. Se trata de algo profesional y nada más. Pero eso sí, tu amigo Fernando mandando flores anónimas el día de tu cumpleaños. ¿Qué tal? Y yo un idiota, como si no hubiera sido fácil descubrir quién las envió.

 

—Eduardo, salgamos, hagamos algo diferente, invitemos a los López. ¿O prefieres calentar la poltrona? Antes de casarnos no faltaban los planes para salir juntos. Pero ahora la última vez que te convencí para que fuéramos solos a una pizzería logré contar 18 bostezos seguidos. Llegas a la casa a la hora de comer y la frase más romántica que se te ocurre es “estoy muerto de cansancio, ¿ya está la comida?” y acto seguido le das un beso a un mueble, es decir a mí.

 

—Mira, Carmen, entiendo que te casaste con el hombre más rico del mundo. O sea, yo. Pero has logrado demostrarme que para ti la plata no es lo importante y por eso te la gastas toda. 

—Deja la quejadera.  El collar de perlas era una ganga y me quedará muy bien para la fiesta con los Martínez. ¿O es que quieres ver a tu mujer como cualquier pordiosera? El que queda mal eres tú.

​***

El tema es que hoy entiendo claramente a los jóvenes que quieren vivir juntos sin el rollo de tanta promesa tradicional y son conscientes de que las relaciones humanas no son irrompibles. Que para mantener los compromisos de apoyo al desarrollo personal no basta con haberlos recitado en una ceremonia, o como un examen de teoría cuando se saca la licencia para conducir, pues se necesita la práctica.

En el norte de Europa ya la tendencia es que, si se vive con otra u otro, hay que ir a la Alcaldía del sitio para informarlo y recibir los beneficios que la ley concede a quienes comparten el mismo techo.  Así, sin bombo ni platillos.

Por favor, no pretendo juzgar.  Por el contrario.  Creo en el respeto que merece toda pareja que se casa por el rito que escoja. A mí me parece que los jóvenes hoy en día, en uniones libres, cumplen con más compromisos al no embarcar la relación con algún tipo de contrato.  Eso no es obstáculo para que haya celebraciones y fiestas, pero lo esencial es que la mayoría ya han vivido juntos y conocen al menos la punta del iceberg de una relación, con lo que se dan cuenta de que, si no se cuida, puede terminar en algo muy doloroso.  Eso sí, en esos casos la sombra de promesas de un ritual no existió.

Pero de cualquier manera, con matrimonio o sin él, lo importante es cuidar cada día la relación, regarla con palabras amables y buscar el bienestar del otro. 

***

El YouTube es algo diferente. A México lo tengo en mi corazón.  Algunas vistas que tomé cuando estuve la última vez.  El cuento del muro que amenaza a miles de familias que no han hecho otra cosa que trabajar a brazo partido para salir adelante no puede tener ningún apoyo comenzado por los mismos gringos.

https://youtu.be/V2oP6X1s98U

Que tenga un domingo amable. 

Buscar columnista