Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Entre farsantes

ÓSCAR IVÁN ZULUAGA Y FERNANDO Londoño, alias el Héroe de Invercolsa, quieren convencernos de su independencia y transparencia, disparándole a José Obdulio Gaviria (JOG), a quien pretenden sacar a sombrerazos de la lista de mediocres y oportunistas candidatos del uribismo al Senado.

La petición es del todo hipócrita, porque si hay quienes tienen que saber que lo de Uribe con su perverso escudero Gaviria es indisoluble, son Londoño y Zuluaga, exministros ambos del mismo régimen. O fue que cuando estuvieron en el temido gobierno de la seguridad democrática no se enteraron o no oyeron a nadie siquiera comentar que esa alianza de AUV y JOG es indisoluble desde hace más de 30 años.

En la doctrina Uribe no hay espacio para las disidencias intelectuales, menos aquellas que se sustentan en el desprecio a JOG, quien ni perdona ni olvida, y tarde o temprano le cobrará a Zuluaga la audacia de haberse atrevido a pedirle que retirara su nombre de la lista de aspirantes al Senado, y también a Londoño su cinismo de intentar lavar su desprestigio convirtiéndose en censor oficioso de quien no le incomodó mientras era ministro. Es cuestión de tiempo, ya lo verán.

Pero Uribe no se queda atrás en hipocresía. Después de que su amado JOG salió e insultó a todo el mundo, echando mano de cuanto bochinche debe de comentar diariamente con su jefe, no tuvo inconveniente en ofrecer zalameras excusas por los excesos de su segundo, a quien en todo caso no se atreve a mover de donde lo tiene y lo ha puesto. Pero el inquilino del Ubérrimo nos cree tan idiotas que quiere que creamos que cuando su coequipero suelta sus dardos envenenados contra la honra y hasta el pudor sexual de muchas personas, él es ajeno a esas miserablezas.

Por supuesto que en el entorno privado del uribismo debieron de celebrar ruidosamente, con vivas y aplausos, las vergajadas que escupió JOG por estos días, pero claro, como eso es políticamente incorrecto, en público hay que aparentar que no se comparten esas diatribas. Y después se rasgan las vestiduras denigrando de los cocteles bogotanos, como si ellos fuesen unas mansas palomitas que no calumniaran e injuriaran a diestra y siniestra.

Pero si por el uribismo llueve la hipocresía, en la Procuraduría no escampa. Ahora resultó que Ordóñez convirtió en falta disciplinaria el que un funcionario público viaje a La Habana a reunirse con los miembros de las Farc, sin haber pedido permiso al presidente o alguno de los voceros gubernamentales de la mesa de negociación. Y el Gobierno en vez de respaldar a quienes han ido allá, unos por lagartos y otros haciendo inconfesables mandados, de manera bastante cobarde deja deslizar que no ve con malos ojos que caigan algunas destituciones de esas que se administran con odio y persecución política.

Sí, tal parece que se impondrán sanciones disciplinarias por unas inexistentes faltas que habrían ocurrido en territorio extranjero, por tanto ajenas a la competencia de un Ministerio Público, cuyo tenebroso jefe está empeñado en torpedear el proceso de paz por todo y por nada.

El mensaje es claro: en la Procuraduría siniestra de Ordóñez todo aquel que participe del proyecto de La Habana es un corrupto en estos tiempos, y en el gobierno se tragan temblando semejante sapo.

Y para cerrar, la reina de la farsa, la contratadora Sandra Morelli, descaradamente desinforma y miente. No es cierto que el Tribunal de Cundinamarca haya declarado improcedente una tutela que hube de interponerle por no responder a tiempo una petición. Por el contrario, esa autoridad reconoció que la contratadora sí violó mi derecho de petición, pues respondió cuando ya estaba entutelada. Esas son las versiones manipuladas de una funcionaria embustera.

Adenda. Conocida la pavorosa tesis de grado con la que se tituló como abogado Alejandro Ordóñez, en la que dejó sentado su visceral odio por los liberales y los judíos, entre otros, me pregunto ¿qué dirán los liberales que en el Senado ayudaron a elegir a este funesto procurador?

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