Por: Mauricio Botero Caicedo

Entre la inmadurez y la ingenuidad

Las personas maduras, según los especialistas en el comportamiento humano, son las que se “responsabilizan de sus errores y fallos, responsabilizándose, así como adquiriendo conocimientos de ellos, para en una futura situación similar intentar actuar correctamente”. A la inversa, cuando las personas sin madurar cometen errores, en lugar de aprender de ellos, buscan formas de justificarlos. No se responsabilizan de sus actuaciones y culpan a los demás o a las circunstancias y a las situaciones de sus propios errores. Como señala un experto: “Tienden a culpar a los que les rodean de todo, criticándolos, censurándolos e incluso vejándolos”.

Un ejemplo del cuadro arriba descrito es el Ministerio de Hacienda. En vez de afrontar con madurez los errores en el manejo de la economía que han llevado a la rebaja de la calificación por parte de Standard & Poor’s, se han dedicado a culpar a la baja en el precio del petróleo, a argumentar que la culpa de la calificación no la tiene este gobierno sino el que viene, y a advertir —por no decir amenazar— a los candidatos sobre las mínimas opciones que fiscalmente van a tener en sus mandatos.

Vamos por partes. El precio del petróleo se desplomó entre los meses de diciembre del 2014 y enero del 2015. Llevamos tres años con precios bajos, y responsabilizar del pésimo desempeño de la economía a este factor es de una ingenuidad pasmosa. Durante tres años consecutivos la economía ha crecido por debajo del 2 %, contracción exacerbada por unas reformas tributarias que en vez de solucionar los problemas fiscales, lo que hicieron fue agravarlos. En segundo lugar, argumentar que la culpa no la tiene este gobierno sino el que sigue es de un infantilismo manifiesto. Dado que Standard & Poor’s tomó una foto, no está evaluando el estado de la economía del mañana sino la de hoy. La aguda María Isabel Rueda, en su columna en El Tiempo del domingo pasado, afirma: “Pero lo único que no puede contestar este ministro es que la culpa de la calificación de Standard & Poor’s no la tiene este gobierno, sino el que viene. Y aunque suene increíble, dijo eso. ‘Esta es una señal de alerta para que las decisiones fiscales posteriores a partir del 2019 se mantengan por la senda que nosotros hemos trazado’. ¿La que han trazado en ese gobierno, ministro? ¿La que acaba de ser calificada tan mal? Y añade: ‘El solo hecho de que haya propuestas de varios candidatos genera preocupación en las calificadoras. Es una advertencia de que no coqueteen con el populismo. Que no se dejen seducir por las salidas fáciles de bajar impuestos y subir salarios y gastos. Eso nos generaría la posibilidad de perder el grado de inversión’”.

Apostilla: El autor de esta nota con enorme credulidad pensó que la tutela era la garantía constitucional del derecho que tiene toda persona a la protección judicial de sus derechos fundamentales a través de un recurso efectivo. También pensó que la tutela sólo procede cuando no se dispone de otro medio de defensa judicial. Pero resulta que no: la tutela se volvió una especie de “cordón” que sirve para todo, aún para amarrar zapatos. El Gobierno, con tal de alzarse con las suyas con relación a las curules de la paz, y en una flagrante violación del principio de separación entre las ramas del poder, decidió utilizar la tutela para torcerle el pescuezo a este principio. La democracia en Colombia puede tener los días contados.

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