“En Cartagena tenemos un desafío enorme”, Duque sobre la COVID-19

hace 38 mins
Por: Columnista invitado EE

Entre más gente, ¿menos contagio?

Por Sebastián F. VIllamizar Santamaría *

Con la crisis del COVID-19 uno pensaría que en los lugares más densos habría más contagiados, pero la realidad es lo opuesto. El número de contagios por cada 100.000 habitantes es menor en las áreas más densas. Eso lo muestran casos como el de Bogotá, estudiado por Juan G. Yunda, y Nueva York. Esta situación nos deja dos lecciones para el POT.

La primera lección es para el urbanismo. La pandemia ha puesto en duda varios supuestos de la arquitectura y la planeación al poner en evidencia la importancia de tener espacios abiertos dentro de las viviendas y de lo que algunos llaman la “ciudad de 15 minutos”, en la que haya servicios como supermercados, bancos y trabajos cerca de donde vivimos. Esa puede ser una parte de la explicación a la relación densidad y contagio, pues aunque haya mucha gente viviendo en un mismo barrio, se reducen las probabilidades de contagio en lugares como el transporte público.

Pero para aumentar la densidad, hay que construir más edificios y fortalecer las redes de acueducto, alcantarillado, transporte y otros servicios para asegurar su sostenibilidad. De nada sirve vivir en un edificio de 20 pisos si la presión del agua es insuficiente y el supermercado y hospital quedan muy lejos. Por eso, los nuevos planes deben considerar mejorar esa infraestructura como condición para aumentar la densidad.

La segunda lección viene, como todas las otras que nos ha dejado la pandemia, de la desigualdad. En esas dos ciudades, las zonas más densas son además las áreas más ricas y viceversa. Quizá los bajos contagios en estas áreas en Bogotá no se dan por su densidad, sino porque coinciden con las viviendas de quienes pueden teletrabajar, acceder a mejores servicios de salud y comprar mercados que les lleva un domiciliario y no el Esmad. Del otro lado, quienes viven en las zonas más pobres, que son también las menos densas, deben seguir haciendo trabajos esenciales (es decir, presenciales) que los exponen a más contagios.

Aunque solucionar el problema de la desigualdad sería más efectivo para contrarrestar los efectos socioeconómicos del virus, no podemos ignorar el de la planeación. Por eso los POT deben incluir medidas para ayudar a combatir la desigualdad a través del espacio, es decir, al reducir las brechas espaciales en el acceso, por ejemplo, a hospitales o a espacios públicos abiertos y hacer zonas mixtas para vivir y trabajar.

Ahora tenemos la oportunidad de actuar en esos dos frentes. Nuestro país tiene una tradición reciente de urbanistas que no tienen miedo de experimentar con políticas de integración. Y las discusiones de los nuevos POT son el momento clave para poder traerlas de vuelta y así tener ciudades más preparadas para próximas pandemias. Un dato tan simple como la densidad nos abre la puerta para eso y ojalá se tome en cuenta en estas discusiones.

@sebvillasanta

* Candidato a doctor en Sociología en el CUNY Graduate Center.

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2020-04-24T00:00:17-05:00

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