Por: Catalina Ruiz-Navarro

Entre mujeres

Las mujeres abortamos juntas, y es una práctica de toda la vida. La información sobre cómo abortar siempre ha estado disponible para nosotras, a través de otras mujeres, sin importar el grado de vigilancia o control. En el Medioevo lo sabían las parteras, las brujas y las damas de compañía. En el siglo XXI, en Latinoamérica, aunque siga siendo una región sorprendentemente anacrónica en cuanto al derecho al aborto, las mujeres abortan, como lo hicieron antes y lo harán siempre, y sin importar Estado o Dios.

Hoy, 28 de septiembre, que se conoce entre activistas como el Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro, me gustaría hablarles de una campaña impulsada por la Red de Mujeres y Lat Fem en Argentina, en la cual se invita a contar las historias de quienes alguna vez hemos apoyado y acompañado la decisión de una mujer a abortar. Las historias que recoge el hashtag #JuntasAbortamos son historias de compasión y sororidad, una rotunda negación de ese mito que dice que las mujeres no nos ayudamos entre nosotras.

El hashtag se convirtió en trending topic regional, con 778 tuits de 631 cuentas en las primeras dos horas de su lanzamiento. Leer es profundamente conmovedor: “Me llamó un exjefe para pedirme info sobre aborto con pastillas. Se la di. Era para su cuñada. No conocí a la chica pero #JuntasAbortamos”; “Me llamó mi ex p/la nueva novia, pq sabía que yo era la única q no los juzgaría. Yo seguía con el corazón roto, pero los ayudé #JuntasAbortamos”; “#JuntasAbortamos Hace unos años, mi abuela nos confesó a mi mamá y a mí que en el año 60 se tuvo que hacer un aborto. Existe desde siempre”; “Cuando aborté era chica, fui con mi compañero. Ni siquiera sabíamos que podía morirme. Me sentí muy sola después, sin nadie que me contuviera. Hoy sería distinto porque #JuntasAbortamos”; “Organizamos una fiesta para que una compañera pudiera pagar su interrupción del embarazo. Organizadas y #JuntasAbortamos”. El hashtag también contó con historias de hombres: “En el DF del 2004 el aborto era ilegal. En ese año entré al ITAM y, en las clases, habíamos pocos pro choice. / Esa mañana una amiga me dijo ahogada en llanto que quería abortar. Investigué y fuimos a unos consultorios en el WTC”, o “Teníamos 16 años y aunque nos queríamos era claro que no queríamos tenerlo. / En ese entonces era ilegal en la CDMX y fue difícil encontrar un lugar para el procedimiento. / Luego ella tuvo una especie de infección, y nada que hacer, porque todo en la ilegalidad. Recuerdo que me preocupé muchísimo. / Los hombres debemos asumir nuestras responsabilidades: pagar, acompañar, no juzgar, respetar su decisión #JuntasAbortamos”.

María del Mar Ramón, una de las creadoras del ejercicio, comenta que “es una evidencia irrefutable de la sororidad entre las mujeres y de cómo la generosidad trasciende vínculos y se fortalece entre nosotras, aun cuando somos perfectas desconocidas” y que es “ese murmullo silencioso con el que nos hemos garantizado derechos, mientras el Estado nos censura y nos violenta, hoy se pueda escuchar a viva voz”. Es cierto: a pesar de que en muchos de nuestros Estados latinoamericanos no es o no ha sido legal, siempre se encuentra una manera y esa manera puede pasar por la empatía de mujer a mujer, una empatía que supera muchas barreras porque se basa en la comprensión de una vulnerabildiad compartida, en ese “he podido ser o mañana podría ser yo”.

Abortar es un procedimiento médicamente muy sencillo, una operación rápida y ambulatoria cuyos efectos en realidad son simbólicos y emocionales. En respuesta a uno de mis tuits, una lectora me contó (y me permite contarles a ustedes bajo la protección de su anonimato) que cuando abortó “lo hice sola. Me dolió más eso que la decisión”. Las historias que pueden leerse en #JuntasAbortamos son un testimonio de amor y solidaridad que supera los mandatos verticales y muestra cómo, ante países que no nos entienden ni protegen, las mujeres hemos creado comunidades de apoyo para garantizarnos todos esos derechos que nos niegan desde el Estado. Espero que ejercicios como este ayuden a que cada vez menos mujeres tengan que pasar por esto solas o en condiciones inseguras, que sepan todas que somos muchas las que podemos apoyarnos.

#JuntasAbortamos

 

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