Por: Luis Carvajal Basto

Entre Santos y Uribe...

Mientras el país apenas comienza a reconocer la crisis institucional que ha revelado la fracasada reforma a la justicia, arrancó el debate presidencial de 2014.

Así es la política. Aunque sea de mala calidad, como pasa ahora en Colombia y en muchas partes del mundo. La dirigencia parece poco preocupada por el desgaste institucional que han generado los choques políticos y de trenes que han tocado techo en el momento en que nuestra democracia, luego de años de esfuerzos, se declarara incapaz de procesar problemas urgentes de la sociedad, como hemos observado con el entierro de tercera que tuvo el acto legislativo. ¿Desgaste? Podría calificarse como parálisis institucional.

La reflexión acerca de lo que nos pasa, se realiza al compás de los tiempos electorales. Poco interesa que los partidos, el congreso y la misma justicia no le merezcan confianza a más del 70% de los ciudadanos, como lo han podido medir las últimas encuestas. Así, al calor de la pasión o los intereses de la política del día, asumimos un debate que debería ser profundo, serio, calificado y, sobre todo, abierto a la opinión, más allá de la exposición mediática.

Pero es en este escenario y no el que muchos sueñan, que se nos adelantó el año pre electoral: uno en que el congreso ha demostrado su incapacidad pero seguirá produciendo leyes y los políticos buscando los votos suficientes para hacerse al gobierno, aunque la fisura entre ellos y los partidos con la opinión pública se siga convirtiendo en una inmensa grieta que amenaza nuestro edificio institucional.

Así las cosas, asistimos la semana anterior a las primeras escaramuzas de las presidenciales de 2014, con la noticia oficial de la ruptura de la coalición que llevó al presidente Santos al gobierno. La presentación de una propuesta programática independiente por parte del ex Presidente Uribe la ha protocolizado.

Sin sesgos ideológicos, está claro que el mismo ex presidente fue el principal elector de esa coalición, aunque no lo esté tanto que pueda endosar sus votos nuevamente y menos a un candidato tan identificado con la “derecha” extrema como el ex ministro Londoño, de activísimo corte conservador y ultra. Nadie debe llamarse a engaños: una cosa es la crisis de los partidos y muy otra los sentimientos partidistas, que siguen y seguirán vigentes en el temperamento y las costumbres políticas de los colombianos. En cualquier caso está definido que el Uribismo jugará, con nombre propio, a la recuperación del poder.

Por otro lado, el presidente Santos será candidato a la reelección o presentará uno que parecería ser el ahora poco locuaz ministro Vargas Lleras. Independientemente de variables como la sintonía entre congresistas y gobierno hacia el futuro, el presidente debería conocer que gobernabilidad es diferente a elecciones en 2014 y que, en general, los políticos de oficio se inclinarán hacia quien tenga más posibilidades de ganar. La clave de la conducta política, también de los congresistas con miras a las elecciones de 2014, la tiene, sin embargo, la opinión pública llamada “independiente” que identifica a Santos, Uribe y Vargas Lleras como pertenecientes a la misma franja. En síntesis: más allá de lo que pueda ocurrir con cada uno de ellos, dividirán sus votos.

Este fenómeno ha sido observado por los llamados sectores de izquierda que han contratado una encuesta encontrando hallazgos “reveladores”: el 28% de los colombianos, según ella, votaría por un candidato de izquierda y las preferencias las encabezan Angelino Garzón, quien paradójicamente podría ser además candidato del Uribismo pero estaría incapacitado por problemas de salud, la ex alcaldesa Clara López y Luis E. Garzón, ahora cercano al gobierno Santos. Aunque la encuesta tenga detalles que pasan desapercibidos, como que la firma encuestadora es relativamente nueva y la encuesta se realizó solo en las principales ciudades, no deja de mostrar la importancia que en 2014, con la ruptura en la coalición de gobierno, tendrá una tercería.

En estas circunstancias es perfectamente posible esperar que la actual ruptura institucional y la división en la coalición que triunfó en 2010, abran paso a una propuesta encaminada a aglutinar expresiones como la ola verde y la reacción de la opinión en el episodio de la reforma a la justicia: solo falta que encuentren un candidato de talla nacional, que no genere tantas incertidumbres y temores, para tener posibilidades reales de triunfar.

@herejesyluis

Posdata: mientras en todo el mundo, ante la situación de la economía, se rebajan las tasas de interés, en Colombia el Banco de la República insiste en mantenerlas altas. ¿Cómo “cuadra” eso y la revaluación del peso que incentiva, con la competitividad de las exportaciones y el dinamismo de nuestro mercado interno? 

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