Por: Rafael Orduz

Entrenamiento vocacional: la clave

En la crisis del masivo desempleo son los jóvenes los que más sufren.

 La fórmula es fácil: la tasa de desempleo de un país hay que multiplicarla por dos para conocer la de los jóvenes. Así, en España, si el desempleo es del 26%, la tasa de los jóvenes es superior al 50%. En Colombia, como aquella es de 9,3% (agosto 2013), la de los jóvenes (14 a 26 años) es mayor del 18% (para las mujeres jóvenes es peor: 25%).

Para agravar las cosas, como hay cambios demográficos y el bono representado en la alta proporción de jóvenes se va diluyendo, menos jóvenes (promesas de mañana) deben sostener a los trabajadores activos del ayer.

En Colombia se jactan algunos de haber “pasado agachados” la crisis financiera de 2008 y los coletazos de la deuda soberana de la periferia europea. Sin embargo, la verdad es que buena parte de la población colombiana en edad de trabajar vive, hace décadas, en el rebusque. Alrededor del 30% de los egresados de la educación superior no trabajan en los campos disciplinarios a los que les dedicaron entre tres y seis años.

A la cifra oficial del 18% de desempleo de los jóvenes hay que añadir una categoría resbaladiza, incluida en los informes del DANE, la del llamado “subempleo subjetivo”, que es del 30%. Así que la prosperidad de que goza la macroeconomía colombiana es indiferente a los jóvenes: alrededor de la mitad de aquellos en el mercado laboral o está desempleada o vive del rebusque.

La palabra la tiene la política educativa y, dentro de ella, la referente a la formación vocacional. Hay en el mundo entero, tanto en países de alto ingreso como en economías emergentes como la colombiana, un intenso debate acerca del rol y las políticas alrededor del entrenamiento vocacional. A pesar de que al menos hay tres modelos (el entrenamiento en colegios y otras instituciones, la formación dual —la que combina estudios con prácticas financiadas por las empresas— y el entrenamiento informal), parece ser que los mejor preparados para ingresar al mercado laboral en forma estable son aquellos que tienen la oportunidad de educarse practicando en empresas.

Es el modelo que aplican Alemania y otros países germanoparlantes (Suiza, Austria), sustentado en íntimas relaciones entre cámaras empresariales, sindicatos y entidades certificadoras aprobadas por el Estado. Es la clave para el empleo y la productividad, en un marco de estándares internacionales en contenidos, metodologías y evaluación, en los que los empresarios invierten seguros del alto retorno. Calidad, innovación y adopción de mejores prácticas en la vida de la producción cotidiana de bienes y servicios son posibles por la vía del entrenamiento vocacional.

Nota: Impresionantes los trinos del doctor Pablo Victoria en contra de D. Coronell a propósito de un informe de Noticias Uno, noticiero al que este último ya no está vinculado, en los que amenaza reventarle la cara. Cecilia, a buscar protección, porque la justicia con propia mano acecha.

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