Epidemia o macroeconomía: ¿falso dilema?

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En Colombia, como en el resto del mundo, los políticos se baten entre la contención de la epidemia y la afectación de la economía, dilema cierto en el corto plazo que podría ser cuestionado o falso en el mediano. Lo que vive la gente y repiten políticos y economistas es que el aislamiento contribuye a controlar la expansión del COVID-19, pero expande otro virus, que es el de la pobreza. Ante esta evidencia no hay discusión, pero debemos elegir entre alternativas.

Eichenbaum, Rebelo y Trabandt, tres prestigiosos economistas del Centre for Economic Policy Research, han publicado un artículo titulado “La macroeconomía de las epidemias” (03/2020), donde analizan la complejidad de esta relación y concluyen que en el escenario de referencia, donde no hay una medicina que cure la enfermedad o una vacuna que la prevenga, aplicando un modelo de simulación que relaciona la dinámica macroeconómica y el COVID-19, la política de contención extrema (cuarentena rigurosa) aumenta la gravedad de la recesión, pero salva aproximadamente medio millón de vidas en Estados Unidos. Mayor rigor en la cuarentena, mejor salud y mayor crisis económica.

El aislamiento significa reducir la producción y el consumo. Esto en una sociedad rica no parece tan grave, pero en una sociedad como la nuestra, donde buena parte de la población depende del rebusque diario, el efecto puede ser de severos trastornos sociales que lleven a pobreza extrema, hambre y violencia.

Se habla de un intercambio inevitable de movimientos contrarios. En el corto plazo hay que elegir entre la gravedad de la recesión económica o las consecuencias mortíferas de la epidemia. Mayor rigor y duración de la cuarentena, mayor caída de la producción y del consumo, y más profunda la crisis económica. Simultáneamente se acepta que entre mayor duración y rigor de la cuarentena, mayor probabilidad de evitar el colapso del sistema de salud y menor el número de muertes. Se asume que si no hay una medicina que cure la enfermedad, ni vacuna que la pueda prevenir, extender la cuarentena no logrará evitar la epidemia, pero sí agravará la crisis económica. En medio de la incertidumbre y la especulación se proponen diversos caminos.

En presentación reciente en el Banco Mundial, Emil Verner (Ph. D. en economía y profesor de MIT) cuestiona varias hipótesis. La investigación “Las pandemias deprimen la economía. Las intervenciones de salud pública no: evidencia de la gripa de 1918” (30/03/2020), de Correia, Luck y Verner, señala que las intervenciones no farmacéuticas (cuarentenas) impuestas durante la pandemia de 1918 en Estados Unidos —que redujeron la producción en un 18 %— mostraron que las ciudades que intervinieron antes y de forma más agresiva con la cuarentena crecieron más rápido después de terminada la pandemia. Su conclusión es que las cuarentenas reducen la mortalidad y también mitigan en el mediano plazo las consecuencias económicas adversas que genera la pandemia. Los lugares de severa aplicación presentan mejor capacidad de reacción una vez pasa la pandemia.

Las investigaciones mencionadas no respaldan la idea de flexibilizar la cuarentena y sugieren que la alternativa de menor impacto negativo para Colombia sería prolongar una cuarentena severa y priorizar el apoyo a los más vulnerables, para evitar hambre, violencia y una aguda crisis social. Todos deberíamos entrar en la economía de supervivencia, del mínimo vital. Parece más razonable priorizar hoy salud y vida, y repensar economía y sostenibilidad para el mediano plazo.

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