EPM, entre diversificarse y no diversificarse

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El señor alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, y el señor gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), Álvaro Guillermo Rendón, dan la impresión de ser dos paracaidistas que aterrizaron en su nivel de incompetencia, a juzgar por el proyecto de acuerdo que presentaron al Concejo de Medellín, solicitando facultades extraordinarias para el alcalde, con el fin de ampliar en forma absurda el objeto social de la empresa para gestar, producir, transformar, gestionar y explotar comercialmente empresas de infraestructura, información, conocimientos, subproductos, corresponsalía de seguros, recursos turísticos, adecuación de tierras con riegos, drenajes y control de inundaciones…

Como es sabido, EPM es una empresa de propiedad exclusiva del municipio de Medellín, o sea, de propiedad de los medellinenses, cuyo objeto social es la prestación de servicios públicos domiciliarios de acueducto, alcantarillado, energía, gas, aseo y telecomunicaciones. En generación de energía eléctrica, resulta ser indispensable para Colombia ya que, de los 17,3 GW de potencial eléctrico del país, la generación de EPM contribuye con 3,5 GW, o sea, con el 20%, y con los 2,4 GW adicionales de Hidroituango participaremos con el 30%.

EPM ha sido una eficaz prestadora de servicios, pero se ha quedado corta en llegar con ellos a la totalidad de los medellinenses. En materia energética enfrenta a la fecha grandes retos con las energías alternativas, como la solar, la eólica, la térmica y posiblemente con la electricidad generada a partir del hidrógeno obtenido de los residuos públicos, como sucede hoy en Lancaster, California.

EPM enfrenta grandes retos, a saber: terminar Hidroituango y resolver los problemas financieros de sus desatinadas inversiones en Chile y en Panamá… tras olvidar sus posibilidades domésticas. No será reto de pormenor atender los compromisos técnicos, financieros y comerciales de sus adquisiciones en la costa Caribe para reemplazar a Electricaribe, en zonas donde los usuarios no sobresalen por pagar sus facturas de servicios.

De acuerdo con el balance consolidado del pasado marzo, presentó EPM unos activos por $57 billones de los de doce ceros, unos pasivos por $34 billones y un patrimonio por $23 billones. Para quien esto comenta, como exgerente financiero de EPM en la década de los años 70, con tan elevados pasivos EPM no está muy lejos de que la gran banca internacional le dificulte o le encarezca sus futuros préstamos. Más claro aún, el 60% de EPM pertenece hoy a los bancos y tan solo el 40% a los medellinenses.

Hace algunos años asistí a un curso dictado en Medellín por afamados profesores de la Universidad de Harvard. En ese momento preconizaban ellos que las grandes empresas industriales debían diversificarse. El emporio de Bavaria se presentaba por entonces como gran líder de la diversificación. Como se recuerda, Bavaria se quebró. Coltejer y Fabricato también incursionaron en algunas diversificaciones que afectaron las finanzas de sus promotoras. Cemento Argos ha sido muy exitoso al expandirse alrededor del cemento en otros países, no en diversificarse.

En un artículo publicado por la revista Harvard Business Review, titulado “To diversify or not to diversify”, el cual se puede consultar por Google digitando el título en inglés, se mencionan algunas empresas que han tenido éxito en sus diversificaciones, como General Electric, Disney, 3M, Sharp Corporation, frente a numerosas otras que han fracasado: British Petroleum se diversificó en negocios mineros y en diez años estaban estos todos quebrados. A la exitosa Coca-Cola se le metió en la cabeza diversificarse en vinos y también fracasaron. Canon trató de diversificarse en fotocopiadoras y Xerox se encargó de sepultar su idea. Y así con muchas otras empresas exitosas, ricas y sin tener al municipio de Medellín que les drene año tras año sus utilidades.

Mi conclusión: EPM es un grupo de empresas estatales con tecnologías muy diversas para beneficio de la comunidad. Medellín no necesita que papá Estado participe cada día que transcurre con un porcentaje mayor de su PIB. Objetivo de los gobiernos de países ricos es la participación modesta del Estado en sus economías, pero en Medellín nos proponen marchar por la vía contraria. ¿Acaso no pueden los particulares explotar mejor algunos de los sectores en los que ambiciona ingresar EPM?

Además, para diversificarse en sectores recomendables, como considero ser el de la energía, no se requiere hoy en día ningún acuerdo, basta con que lo apruebe la Junta Directiva. EPM no es un instrumento de gobierno del alcalde de turno para experimentar sus ideas no siempre encomiables. Sorprendente me parecería que resultaran reelegidos los concejales que votaran para aprobar este absurdo acuerdo.

Agradecimientos. Este artículo no lo habría podido escribir su autor sin contar con el invaluable aporte de los exfuncionarios de EPM que han contribuido al tema por medio de sus escritos y reuniones.

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