Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

EPS en quiebra: negocio corrupto y lucrativo

Con el debido respeto, creo que a los entes de control —Fiscalía, Contraloría, Procuraduría y Superintendencia de Salud— les está faltando más diligencia y profesionalismo para auditar, vigilar y meter en cintura a los corruptos de la salud en Colombia.

Es tan deficiente el sistema de vigilancia y control de la salud que entre empresarios corruptos el mejor negocio es inventarse una EPS, pues es el camino más seguro y eficiente para enriquecerse en cuestión de meses y, al estilo Palacino —el principal defraudador de la salud en nuestro país—, ya tienen aprendida la lección.

Desde luego, hay que aclarar que sí hay algunas EPS que cumplen con sus afiliados y podría decir sin temor a equívocos que una de ellas es Sura, de la cual se han recibo muchos elogios de parte de los usuarios, las citas son oportunas y bien programadas, todo se cumple de conformidad con los cronogramas establecidos.

¿Hasta cuándo los colombianos nos tendremos que aguantar que nuestra salud continúe en manos de delincuentes de cuello blanco, muchos de ellos enquistados en las altas esferas del Estado?

Cuando la Superintendencia de Salud tiene la ingenuidad de declarar las EPS no viables para su funcionamiento, es inaudito que esta clase delincuentes, que se chupan como vampiros la salud de millones, negocian a los usuarios como verdaderos borregos que van camino a los cementerios, puesto que donde fueron relegados no les prestan los servicios hasta tanto no les desembolsen las millonarias sumas de nuevos contratos.

¿Cuántos mausoleos podrán construirse por culpa de estos desalmados criminales? No les importa un bledo la salud y la vida de sus compatriotas que mensualmente deben pagar la cuota de salud, con la advertencia de que por la demora de 24 horas en pagarla son desafiliados y, al ponerse al día con miles de sacrificios, deben esperar hasta 72 horas para ser atendidos de nuevo.

La liquidación en los últimos días de Cruz Blanca, con 312.000 afiliados, y Emdisalud, con 440.000, nos está demostrando muy a las claras que el sistema de salud en Colombia está colapsando a pasos tan agigantados que en muy pocos días veremos los desfiles de protestas por todas las localidades urbanas y rurales, pidiendo a mandíbula suelta que se les solucione el problema de la salud a que tienen derecho y sobre el cual vienen sufragando desde años atrás.

¿Cuántas EPS se han quebrado en los últimos años y los defraudadores dónde están? ¿Quién responde a los ciudadanos o a familias enteras por la muerte de uno o varios de sus seres queridos, por culpa de los defraudadores de la salud?

Ante todos estos desmanes, ¿no será posible replantear el sistema de salud en Colombia? Son tantos los colombianos que en los actuales momentos se encuentran sin servicio, producto de los traslados de las EPS en quiebra, que no sería extraño que de un momento a otro ocurra una debacle de protestas por los sin salud, con consecuencias nefastas para el Gobierno Nacional.

Valdría la pena que los organismos de control anteriormente mencionados hicieran una evaluación de mucho juicio sobre el estado financiero y administrativo de las EPS que actualmente funcionan en Colombia, puesto que, según informes recibidos, algunas se encuentran a punto del colapso.

Pareciera que la Superintendencia de Salud, que es la primera instancia de vigilancia y control, solo prende las alarmas cuando ya todo está consumado y sus defraudadores han hecho todo tipo de marrullas para huir del país, no sin antes asegurar los bienes hábilmente conseguidos producto de sus fechorías.

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2019-10-16T00:00:00-05:00

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