Por: Iván Mejía Álvarez

Equipos bogotanos

Los más optimistas hacen y hacen cuentas intentando cuadrar a punta de sueños una clasificación a la final que está recontraembolatada.

Los otros, pragmáticos y sencillos, se resignan y saben que 2013 fue un mal año para los dos equipos de Bogotá que aspiraron a mucho y se quedaron a las puertas de todo lo que intentaron conseguir.

Santa Fe tenía todo, según sus hinchas, para conseguir títulos en el primer semestre y a la hora de la verdad no le alcanzó para ninguno. Eliminado en Libertadores, donde hizo una buena campaña, y perdedor fácil ante el Nacional en el primer torneo. Después un segundo torneo apenas regular, sin que el equipo lograra la velocidad de crucero, con numerosos problemas físicos, con muchas lesiones y con muy poco fútbol para redondear todo en esta triste final donde ha sido completamente superado hasta ahora por Júnior y Nacional.

Santa Fe se llenó de jugadores mediocres, de refuerzos con algún nombrecito, pero con muy poco presente. Entre El Pulpo González, Micolta, Julián Guillermo, Zapata, Marino García y Molina no se hacen dos buenos y así le fue al equipo rojo que hoy por hoy sigue dependiendo de Ómar Pérez. En materia de contrataciones se gastó mucho y el resultado fue muy discreto.

Por Millonarios todo fue parecido. Discretísimo el primer torneo e irregular el segundo. Alguno dirá que consiguieron el segundo puesto y tenían el punto invisible, pero a la hora de la verdad le pasó igual que a Santa Fe. Optaron por dos títulos y no consiguieron nada. Perdieron la final de la Copa Postobón con Nacional y se desinflaron completamente en las finales. Malas contrataciones, mucha dependencia del ritmo cansino de Máyer, muy poco gol —cuando Dayro dejó de meterla el tema se volvió complicadísimo— y una suficiencia de creer que todo era perfecto cuando por fuera brillaba, pero se le veían las costuras a un equipo con problemas defensivos y con nula eficacia.

Los dos equipos siguen teniendo el cariño y el respaldo de sus hinchas que se aferran a los milagros, pero tanto Pastrana como Gaitán tendrán que meterse la mano al bolsillo y traer buenos jugadores, pues el modelo en los dos equipos esta saturado. No se puede seguir dependiendo de Ómar Pérez y Máyer. Los hinchas expresan descontento, hartazgo y envían mensajes claros: para seguir creyendo hay que invertir en buenos jugadores.

También queda la pregunta: ¿se ganaron Gutiérrez y Torres la continuidad o su modelo también está cumplido tras este innegable fracaso de la temporada?

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