Por: Mauricio Rodríguez

Equivocaciones

La semana pasada el Gobierno y el Banco de la República tomaron malas decisiones que alimentan la  nociva revaluación que tanto daño les está haciendo a las empresas exportadoras y a aquellas cuyos productos compiten contra las importaciones.

El Ministerio de Hacienda anunció subsidios para los exportadores por 200 mil millones con el compromiso de que no reduzcan empleos. Y el banco central mantuvo inalterada su tasa de interés de referencia, para perseverar en su batalla contra la inflación. Ambas medidas son, por supuesto, bien intencionadas, pero erróneas porque atizan la hoguera de la dañina apreciación del peso.

Dar a los exportadores dinero para compensar sus pérdidas cambiarias no es buena idea, porque deteriora las finanzas públicas. Y bien es sabido que el déficit fiscal es uno de los culpables de la revaluación. Además, la medida es injusta porque deja por fuera a miles y miles de empresarios que también sufren mucho por cuenta del peso fuerte los productores nacionales que enfrentan la competencia importada.

Lo ideal para proteger a todas las víctimas (que en últimas son principalmente los empleados de las empresas que tienen que hacer despidos) sería generar un superávit fiscal que reversaría la tendencia negativa del dólar.

 No reducir el costo del dinero fue un desacierto del Emisor, porque continúa siendo muy atractivo traer dólares al país (al conservar el amplio diferencial entre las tasas de interés locales y las del exterior). Sigue así el gran estímulo a la oferta de la moneda estadounidense que la debilita.

 Es verdad que el Banrepública tiene que  hacer lo posible  para evitar la merma del poder adquisitivo de los colombianos por el repunte inflacionario. Pero no menos cierto es que debe actuar teniendo en mente a quienes la revaluación despoja de todo su poder de compra los que se quedan sin sueldo al salir de la nómina de las compañías perjudicadas por ese fenómeno.

Adicionalmente, es muy probable que el banco central se quede con el pecado y sin el género. Porque la inflación seguirá alta por cuenta de los grandes aumentos en los precios de los alimentos y del petróleo, hechos contra los que poco puede hacer la política monetaria.

pasado mañana hay que ir a la fiesta del Museo de Arte Moderno de Bogotá, la que se hará para recaudar fondos destinados a su ampliación. Su gran directora, Gloria Zea, logró que 12 reconocidos artistas donaran sus obras para ser rifadas esa noche.

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