Por: Hernán Peláez Restrepo

Errores compartidos

Hablar y comentar lo vivido y sufrido con la caída de nuestra selección ante Paraguay es aplicar aquello de “llover sobre mojado”, pero es necesario para producir una catarsis, señalar errores y pecados cometidos en la derrota. Porque fuimos los primeros responsables, pues nunca supimos preservar la exigua ventaja y tampoco tomar decisiones para al menos conseguir un punto.

Jugadores: Era bueno el papel que venía cumpliendo David Ospina. Había resultado determinante en juegos anteriores. Cualquier arquero tiene sus noches malas y esta fue la suya. Se equivocó en el primer gol, cuando ignoró usar los puños antes de intentar controlar la pelota. Acosado como estaba, por Zapata y algún rival, generó el empate. Después ofreció rebote y Sanabria dio el triunfo a los guaraníes.

Pero antes también mostro nerviosismo en la inicial, arriesgando el control de la pelota en un costado y creo que cometió mano fuera del área, ignorada por el juez. En síntesis, noche fatal. Todo lo bueno y reconocido que había hecho, lo borró en este juego.

Varios compañeros suyos perdieron la brújula. Arias, flojo en defensa y sin saber cómo definir, con el arquero Silva ya superado. Fabra empezó bien y después de una tarjeta amarilla desapareció del escenario. Es más, estuvo jugando al límite de la expulsión. Edwin Cardona quiso conducir mucho la pelota, cuando se requería era conducir al equipo. Sin jugar de primera facilitó la marca sobre Falcao. Cuadrado, o estaba sintiendo secuelas de una lesión o indecisión tenía. No pudo por su zona provocar juego. Hasta Carlos Sánchez, de gran regularidad, resultó comprometido en acciones, como pasó en un gol.

James Rodríguez, sin reacción, anticipado y marcado, se notaba incómodo, sin aportar nada para el funcionamiento ofensivo.
Técnico: Lentísimo, y es ya su costumbre, para realizar cambios o alterar el plan de juego. A los 20 minutos del primer tiempo se apreciaba que el grupo no tenía fútbol. Esperó demasiado y no entendió que con el ingreso de Tacuara Cardozo los rivales iban a apostar los restos para aprovecharlo y así resultó. Es probable que Óscar Murillo hubiese entrado a reforzar el sector de Zapata y Davinson. Me parece que Pékerman ya dio opción a jugadores intocables. 

Ahora faltan 90 minutos para intentar llegar a Rusia. Veremos si tiene muñeca para armar un esquema con otros jugadores disponibles. Y quiero, para animar a los muchachos, recordar una célebre frase de un inolvidable narrador de fútbol, El Emperador Marco Antonio Bustos: “no está muerto quien pelea”.

 

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