Es hora de prohibir el asbesto

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*Por Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia

Este mes, como cada 5 de junio desde 1974, se celebró el Día Internacional del Ambiente, fecha que busca visibilizar las problemáticas que enfrenta el planeta. Esta semana, también, puede ser el cuando el Congreso emprenda el debate final de la ley Ana Cecilia Niño, que busca prohibir el uso y comercialización del asbesto. (Lea: Sibaté y el asbesto, las pruebas que faltaban)

En el país esta sustancia acecha como enemigo silencioso. A pesar de las prohibiciones que se multiplican en todos los continentes, los estudios médicos y científicos que demuestran su toxicidad y las muertes que ocasiona, en Colombia los representantes pueden poner fin a la contaminación por asbesto pero postergan su prohibición, al ritmo de la presión de la industria. En los próximos días, Colombia tiene la oportunidad de convertirse en uno de los más de 60 países que en todo el mundo ya prohibieron el asbesto.

La lucha por la prohibición de esta sustancia que enferma y ya provocó la muerte de miles de colombianos tiene una larga historia. Ocho veces comenzó su camino legislativo y siete fracasó. Esta es la oportunidad para hacer historia; los congresistas tienen esa gran chance, y el 20 de junio es el último día para lograrlo. Necesitamos que el objetivo del Día del Ambiente sea exigir acciones concretas y urgentes a todos los gobiernos para cuidar verdaderamente el planeta en donde vivimos. Ya no alcanza con ser conscientes de aquello que estamos haciendo mal. Los datos hablan por sí solos. En medio de este contexto complejo, la pregunta es directa: ¿el senado apoyará una normativa que termine de una vez por todas con la producción, el uso, y la comercialización de asbesto en Colombia? (Acá: ¿Por qué Colombia no ha prohibido el asbesto?)

Ya existieron siete instancias en las que el Senado favoreció la industria para que pueda seguir distribuyendo 30 mil toneladas de asbesto al año en Colombia, a costa de que más de 500 personas mueran en el país anualmente. El Congreso le debe la prohibición  a los colombianos y los familiares de las víctimas de asbesto, que esperan un pronunciamiento claro y contundente.

 

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