Por: Iván Mejía Álvarez

Es lo que hay

Sería temerario y mentiroso brindar un porcentaje de posibilidades de clasificación al Mundial. Matemáticamente todavía las cuentas cuadran y hay muchos puntos por jugar, pero en lo estrictamente futbolístico, donde no existen números ciertos sino apreciaciones subjetivas, las posibilidades no concuerdan y el rendimiento sigue siendo deficitario, primordialmente en la fase ofensiva.

Era menester cuadrar caja con los seis puntos, tan sólo se hizo el 50% de la tarea y más allá del arbitraje, la expulsión de Aguilar, los malos momentos de algunos jugadores, la selección entregó voluntad y pundonor, pero con eso no alcanza. El día que triunfen los que más ganas le pongan, el equipo de los Boy Scouts será campeón.

¿Qué hacer de cara al futuro? Algunos  pregonan la “tierra arrasada”, echar a Lara, sacar a todos los jugadores, darles oportunidad a otros que según ellos son mejores. Otros advierten que hasta que el último punto esté en juego las cosas no deben cambiar.

Lo inteligente sería ir poniendo en escena el plan B, mezclando un poco de las dos posiciones. Tocar a Lara no es conveniente ni tiene lógica. Al técnico se le entregó un barco a la deriva, unos jugadores completamente rebelados con el estilo de conducción de Pinto y unas cuentas deficitarias.

¿Dónde están, dónde juegan, los grandes futbolistas que no han sido llamados por Lara? No existen, no los hay. Se  puede discrepar con el técnico en nombres puntuales, pero en general éstos son los mejores y los únicos. Es que, basta de mentiras, este es un país sin grandes jugadores, sin estrellas “doble A”. La selección y el fútbol colombiano están llenos de futbolistas de clase media y es fácil advertirlo al revisar las participaciones y el papel que cumplen los convocados del extranjero, el 90% del equipo, en sus clubes. Son normalitos, ninguno es indiscutido. El único sería Falcao y es uno de los más polemizados en la selección.

Lara ha dirigido bien, ha hecho correctamente las cosas, la selección por momentos ha jugado el mejor fútbol de las eliminatorias. Los técnicos no tienen la culpa, llámense Pinto o Lara, de la ausencia de gol de las selecciones. Es un problema de fundamentación desde abajo, de la falta de trabajo en inferiores, de lo mal que cumple su labor esa cosa que llaman Difútbol.

Respaldar a Lara, pedirle que siga renovando, casos Ospina-Zapata que ya quedaron incorporados como titulares, pensando en esta generación de la que se vivirá muchos años porque acá no está saliendo nada bueno en el producto interno, es lo único que queda.

Eso es lo que la tierra da, lo que se tiene, y pensar en arrasar con todo es anarquista y producto de mentes confusas e ignorantes.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez

Negocio en crisis

Fracaso anunciado

Boca-River

Otro fracaso

Despierte, Ramón