Por: Columnista invitado

¿Es posible una economía del conocimiento? Una contribución desde la Misión de Sabios

Juan-Manuel Anaya, MD, PhD.

Muchos afirman que el conocimiento generado por la investigación es fundamental para la economía de un país. La ciencia es un bien público, es impulsada por la tecnología y está guiada por el bienestar humano. La “Teoría de Crecimiento Endógeno”, de Paul Romer, ha demostrado cómo la acumulación de conocimiento genera crecimiento económico en el largo plazo, “el crecimiento está impulsado por el cambio tecnológico que surge de las decisiones de inversión intencionales”, afirma Romer, premio Nobel de Economía en el 2018. 

De acuerdo con el programa "Conocimiento para el Desarrollo (K4D)" del Banco Mundial, los países que prosperan son aquellos que animan a su población a desarrollar las habilidades y competencias para convertirse en mejores trabajadores, gerentes, emprendedores e innovadores. Para construir una economía del conocimiento el Banco Mundial sugiere cuatro pilares: i) un entorno económico y marco institucional; ii) educación y recursos humanos; iii) infraestructura de la información, y iv) un sistema de innovación eficaz, compuesto por organizaciones que generen y faciliten la adopción, monitoreo y mejoramiento de nuevos conocimientos y tecnología.

En este sentido, una de las propuestas del Foco de Ciencias de la Vida y de la Salud de la Misión de Sabios consiste en el fortalecimiento del ecosistema científico mediante la integración de los institutos públicos que realizan actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTeI). Se plantea cómo esta integración permitirá potencializar las actividades de CTeI generando datos y conocimiento conducentes a que Colombia alcance y mantenga los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, con los que el país está comprometido. También ilustra las interrelaciones de estos objetivos y cómo el trabajo conjunto de los institutos aportará al desarrollo, bienes, bienestar y salud de los colombianos y al crecimiento científico del país. 

Esta integración de los institutos de CTeI implicará una nueva gobernanza en la que estarán incluidas las universidades y la empresa privada, un nuevo marco jurídico y presupuesto, así como un estatuto del investigador. La sostenibilidad se garantizará mediante alianzas público privadas y Spin-off, acceso a recursos competitivos nacionales e internacionales, actividades de CTeI financiadas con actores estatales y privados, inversiones públicas y privadas que estimulen la creación de empresas, la producción tecnológica y la innovación, promoviendo, a su vez, la innovación social.

La propuesta es ambiciosa y costo-efectiva; y coincide con dos de los objetivos todavía vigentes del documento CONPES 3582 de 2009 de Política Nacional de CTeI: focalizar la acción pública en áreas estratégicas y desarrollar y fortalecer capacidades en CTeI. También coincide con dos de las acciones públicas propuestas por el “Informe de Competitividad 2018-2019” para la generación de conocimiento y la inversión, a saber: i) fortalecer a los institutos públicos de investigación y a los centros de desarrollo tecnológico y ii) mejorar la gobernanza del Sistema Nacional de Competitividad de modo que el uso de los recursos sea más eficiente y efectivo.

Así las cosas, la hoja de ruta para contribuir con la economía del conocimiento está escrita. Esperamos que sea leída y puesta en marcha. 

 

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2019-11-13T08:24:21-05:00

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