"El aislamiento preventivo obligatorio se extenderá hasta el 27 de abril": Iván Duque

hace 4 horas
Por: Columna del lector

Es tiempo de unión desde la distancia: ¡Por favor, quédate en casa!

Por Camila Charris Pérez

La situación que vive el mundo actualmente es compleja. Parece que todavía en América no hemos podido entenderla, como si el ejemplo de lo ocurrido en China, en Italia o España no fuera suficiente. La pandemia apenas está llegando a nuestros suelos. Todavía tenemos tiempo de hacer algo, de ayudar y defendernos del enemigo invisible.

Veo las noticias del país casi a diario: estoy en Argentina, pero mi corazón vive en Colombia.

Desde el viernes 20 de marzo, el país gaucho entró a un aislamiento obligatorio decretado por el presidente Alberto Fernández, una medida que para muchos es bastante exagerada y, para otros, completamente necesaria.

Si va a funcionar o no, nadie lo puede predecir. Pero si de algo estoy segura es que más argentinos han entendido la importancia de quedarse en casa después de las medidas (no digo todos porque se han visto unos casos bastante ilógicos).

Este país es uno de los más conflictivos ideológicamente. Aquí la gente lleva las ideas políticas y sus creencias de una manera que a veces no tiene sentido. Se pelean y protestan por cualquier cosa que no les parezca. Ellos le llaman “La Grieta” a sus diferencias políticas, y hace un año cuando llegué en plenas elecciones presidenciales decían que era imposible de resolver.

Hoy veo unión. La gente trata de apoyarse sin importar si están a favor o en contra de los mandatarios. Y en mi interior desearía lo mismo para mi país: esta guerra solo la ganamos unidos y eso se logra si nos escuchamos.

Veo en redes sociales que conocidos y amigos publican fotos de la “cuarentena” o haciendo teletrabajo, pero al rato veo a la misma persona subiendo fotos de rumba, comiendo en la calle o haciendo shopping. ¡No lo agarren como una simple moda!

Quedarse en casa no es tan difícil. Tengo 23 años, vivo sola en una ciudad gigante, pero no tengo un apartamento o una casa en este país. Estoy en un cuarto en una residencia estudiantil al igual que miles de colombianos que como yo vinieron a estudiar o para conseguir oportunidades en este lugar.

La idea es que no enloquezca la sociedad: presten atención a las medidas, den ejemplo al mundo de algo positivo; de esa fortaleza y voluntad que nos distingue a los colombianos. No necesitan que alguien se los decrete, que las fuerzas armadas salgan a las calles: tomen sus propias medidas de precaución.

Yo vi a mi abuela morir de un cáncer que le llegó al pulmón, algo que marcó un antes y un después en mi vida. Ver a tu ser querido luchar para respirar es algo horrible que no le deseo a nadie.

Yo entiendo que es difícil quedarse en casa. Mi madre está sola allá; ella gana al día en un pequeño negocio, pero lo ha entendido: solo sale para su trabajo o a hacer una compra normal de comida para la semana y, si es posible, lo hace caminando, para no tomar transporte público. No digo que sea la mejor manera, pero ella ve lo que vivo acá; entiende que cualquier esfuerzo es importante por cuidarse.

No sé si a quien lea esto le importe, pero los medios internacionales marcan a Colombia como el país de la desorganización y del enredo. Dejemos la “mamadera de gallo”. Yo entiendo que la economía es fundamental para el país, pero creo que todos estamos de acuerdo que la salud lo es aún más. Ahora quiero saber: ¿tú también lo crees?

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2020-03-23T00:00:56-05:00

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Es tiempo de unión desde la distancia: ¡Por favor, quédate en casa!

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